14/02/2026
Los mamíferos no nacen para estar solos.
Nacen para estar pegados.
Cuando observamos a otros mamíferos, lo vemos claro:
contacto constante, alimento disponible, seguridad inmediata.
No lloran para pedir… porque ya está ahí.
Nuestros bebés no son diferentes.
Biológicamente no lo son.
Nacen con un cerebro inmaduro, primitivo, diseñado para una sola cosa:
👉 sobrevivir a través del vínculo.
Comer y sentirse seguros no son caprichos, son necesidades básicas.
Que hoy en día sea difícil sostener esto en nuestra sociedad es una realidad.
Pero que sea difícil no significa que ya no lo necesiten.
Ni que tengamos que “hacerlos independientes” antes de tiempo.
Los bebés no manipulan,
no “se malacostumbran”,
no lloran para fastidiar.
Lloran porque necesitan.
Y cuando respondemos antes del llanto, todo fluye mejor:
💡 las tomas de pecho son más fáciles,
💡 la boca está relajada,
💡 el agarre mejora,
💡 hay menos tensión para ambos.
Esperar a que lloren no los enseña a ser fuertes.
Solo nos dice que llegaron demasiado tarde a su necesidad.
No todo se soluciona con objetos, métodos o productos que prometen independencia precoz.
A veces, lo que más necesitan… somos nosotros.
Acompañar no siempre es fácil, pero sí es necesario.
Y no estás sola en ese camino 🤍
Si quieres entender mejor el llanto, las tomas y el ritmo real de tu bebé, te acompaño paso a paso en mis asesorías.