25/04/2026
El otro día escuché a Alaska hablando de Eurovisión…
y fue de esos momentos en los que dices: vale, aquí hay algo.
Porque no entró gritando ni generando drama.
Lo dijo tranquila, casi como quien no quiere la cosa:
“Si quieren hacer un festival de política, que lo hagan….. pero esto va de música.”
Y claro… se lió.
Gente a favor, gente en contra, opiniones por todos lados…... los comentarios llenos.
Pero a mí me no interesa tanto el debate.
Me interesa otra cosa.
Cómo algo que tiene un objetivo claro… se acaba llenando de ruido hasta que ya no sabes ni de qué va.
Empiezas hablando de música… y acabas discutiendo de todo menos de música.
Y ahí fue cuando pensé: esto no es solo Eurovisión.
Esto nos pasa todo el rato.
Nos pasa con la alimentación.
Porque hoy en día hay tanto ruido…tantas opiniones… tantas modas… que la gente ya no sabe ni por dónde empezar.
Si el gluten, si el ayuno, si el detox, si mil historias más… y mientras tanto, lo más básico…
ni se toca.
Y ahí es donde pierdes sin darte cuenta.
Porque puedes estar intentando hacerlo todo bien, siguiendo consejos, probando cosas, gastando dinero, y aun así sentirte pesada, hinchada, sin energía, sin entender por qué.
Porque estás mirando todo, menos lo que repites cada día.
Y cuando cambias eso, cambia todo.
No necesitas volverte loca ni hacer cambios extremos.
Necesitas dejar de elegir en automático.
Y empezar por lo básico, pero hacerlo bien.
Como el aceite.
Que parece un detalle, hasta que te das cuenta de que está en todo lo que comes.
Imagínate empezar a notar que las comidas te sientan más ligeras.
Que no acabas con esa sensación de pesadez sin saber de dónde viene.
Que no necesitas hacer cosas raras, porque has cambiado lo que realmente importa.
Ahí es cuando entiendes que no era complicado
Era que estabas mirando donde no era.
Empieza por lo que usas todos los días.
Empieza por Embruxo.
Y luego me cuentas si todos los aceites son iguales.
Aqui: www.embruxo.es