24/02/2026
En consulta veo un patrón repetido:
Alimentación aparentemente saludable.
Bajo consumo de azúcar.
Proteína adecuada.
Verduras diarias.
Peroooo la grasa principal es aceite malo.
Y aquí es donde empieza el problema fisiológico.
1. Oxidación lipídica
Los aceites malos, mezclados o refinados ricos en ácidos grasos poliinsaturados, son químicamente más inestables frente al calor.
Al someterlos a altas temperaturas:
→ Se incrementa la formación de aldehídos y compuestos de oxidación lipídica.
→ Aumenta el estrés oxidativo celular.
→ Se activan vías proinflamatorias como NF-κB.
No es una opinión. Es bioquímica. Y lo dicen los estudios.
2. Desequilibrio omega-6 / omega-3
La dieta occidental actual puede alcanzar ratios 15–20:1.
Este exceso favorece la síntesis de eicosanoides derivados del ácido araquidónico con potencial proinflamatorio.
El problema no es el omega-6 aislado.
Es el desequilibrio crónico mantenido.
3. Inflamación de bajo grado
Diversos estudios sobre patrones dietéticos muestran que un mayor consumo de aceites refinados y ultraprocesados se asocia a niveles más elevados de:
– Proteína C reactiva (PCR).
– IL-6.
– Marcadores de estrés oxidativo.
Cuando esa exposición es diaria, el impacto es acumulativo.
Y aquí está el error cultural:
Nos centramos en eliminar alimentos visibles (gluten, lácteos, carbohidratos), pero ignoramos la grasa estructural que usamos varias veces al día durante años.
La inflamación rara vez es consecuencia de un alimento puntual.
Es el resultado de un patrón repetido.
Una cocina antiinflamatoria empieza por la estabilidad oxidativa de la grasa que eliges.
Si quieres aprender a estructurar tu alimentación desde la base, con criterio y fisiología real…
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