26/02/2026
¡Ya empezó la temporada de narices sangronas!
Al menos por aquí, ya se siente.
En el mundo de la medicina les encanta usar palabras en griego para apantallar al enemigo, así que al sangrado de nariz le dicen “epistaxis”. Suena muy elegante y pro, pero la verdad es que solo significa "goteo".
La cosa es que a los niños les pasa a cada rato, y no solo en esta época. Sus naricillas sangran por todo: que si la alergia (porque lo que se inflama, sangra), que si el polvo y la resequedad extrema (típico de Torreón), o de plano porque les encanta andar de "mineros" sacándose los mocos o rascándose.
Además, seamos honestos: la infancia es la edad de los trancazos. Si no corren, brincan y se llevan un buen pelotazo de vez en cuando, no es infancia. En fin... aquí les paso el acordeón de qué hacer (y qué de plano NO).
🚫 Lo que NO debes hacer (por favor)
1. ¡No entres en pánico! Es de risa, pero ante un sangrado, el niño suele estar lo más tranquilo y los papás corren como gallinas descabezadas. Respira profundo; si tú te asustas, lo asustas a él.
2. No le eches la cabeza para atrás. Error garrafal. Se va a tragar la sangre, le va a dar asco y va a terminar vomitando. Además, va a seguir sangrando igual, solo que hacia adentro.
3. No le metas nada. Ni papel de baño, ni algodón, ni el remedio de la abuela. Deja la nariz en paz.
✅ Lo que SÍ funciona
1. Finge demencia (o sea, mantén la calma). Si finges que estás tranquilo, eventualmente te la vas a creer. Tu paz es el mejor remedio para el susto del niño.
2. Siéntalo derechito. Nada de acostarlo.
3. Hazle "pinchito" en la nariz. Presiona con tus dedos índice y pulgar las aletas de su nariz (la parte blandita) durante 10 minutos seguidos. ¡Ojo! Tienes que ver el reloj; no le sueltes a los dos minutos porque "ya te cansaste".
4. Aprovecha el tiempo. Mientras pasan los 10 minutos, cuéntale un cuento o cántale algo de tus tiempos (que no sea reguetón, por favor).
Después de ese rato, lo más seguro es que el sangrado ya paró y el niño va a estar impactado por tu melodiosa voz y por lo bien que te portaste sin pegar de gritos.
Te vas a ganar su admiración total.
Un último consejo: Ese día nada de juegos bruscos porque los vasitos de la nariz quedan sentidos. Ya mañana que regrese al fut o al taekwondo.
Cualquier duda, platícalo con tu pediatra en la siguiente cita. Y si de plano el nervio no te deja vivir, pues búscanos antes, que para eso estamos.