03/12/2025
Hace unos días leí el texto de la imagen y me emocioné.
Porque yo misma me he levantado de situaciones que no me imaginaba ser capaz de superar, he sufrido mucho y a menudo en soledad porque no quería molestar. Lo he pasado muy mal durante muchos años.
Nunca me he rendido, mis hijos han sido siempre mi fuerza para seguir, y aun así me he sentido una muy mala madre a menudo. Estaba luchando tanto por sobrevivir que a veces no veía su sufrimiento y eso duele… No lo veía en ese momento porque estaba sobreviviendo, pero sé que ellos han sufrido por mi malestar.
He tenido que esconder mis lágrimas para darles atención, hacer la comida, llevarles a actividades, la escuela, etc., pero por dentro estaba rota y quería quedarme en la cama y no salir.
Me costó muchos años sentirme bien conmigo misma. He leído muchos libros, he hecho estudios, cursos y terapias. Iba de terapia a terapia y nada funcionaba por mucho tiempo. Al final entendí que la fuerza está en mí, que llevo todo dentro. Que mi vida es el resultado de mis pensamientos y acciones. Si quiero un cambio en mi vida, debo cambiar yo.
Culpar a mi padre, mi ex, mi jefe solo me hace sentir como la víctima y no me sirve de nada. Ya no tienen poder sobre mí. El pasado NO me define. He cometido muchos errores, he hecho muchas cosas mal, pero solo puedo aprender del pasado y intentar hacerlo mejor.
Soy otra persona de hace quince años. Vivo de otra manera. Sí, evidentemente tengo mis momentos malos, pero eso le pasa a todos. En lugar de sobrevivir, estoy viviendo. Tengo cosas por mejorar, pero estoy en ello.
A mí, una vez me dijeron en una terapia que nunca habían visto a nadie tan dura consigo misma… Para que veas. Hay esperanza.
Y aunque sé que lo mío, comparado con otros que han sufrido mucho más, es poco, cada una lucha sus propias batallas.
Hoy en día estamos todo el día conectados, pero tan desconectados de las personas que realmente nos importan.
Si ves a alguien sufriendo, habla con esa persona, muestra interés de verdad, escúchale. Ese gesto puede cambiar mucho para esa persona.
Así que, si tú también has tenido que sostenerte cuando no podías más, si te has levantado mil veces aunque estabas rota por dentro, recuerda esto: no tienes que demostrar nada a nadie. No tienes que ser perfecta/o. Solo tienes que seguir adelante, paso a paso, como has hecho siempre.
Y si ahora mismo estás cansada/o, perdida/o o agotada/o, está bien parar. Está bien pedir apoyo. No eres débil por necesitar a alguien; eres humana. Ojalá puedas darte el permiso de descansar, de sentir, de hablar, de soltar. Y ojalá alguien a tu alrededor se atreva a acercarse, porque tú también mereces ser cuidada.
No estás sola/o. Nunca lo has estado, aunque lo haya parecido. Y si estás leyendo esto, quiero que lo sepas: aún queda mucha vida bonita por delante para ti.
Un abrazo,
Babette