05/01/2021
𝐒𝐮 𝐧𝐢𝐯𝐞𝐥 𝐝𝐞 𝐚𝐳ú𝐜𝐚𝐫 𝐩𝐨𝐝𝐫í𝐚 𝐬𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐮𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐥𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨
La resistencia a la insulina y los trastornos del sueño son dos de los problemas de salud más comunes entre la población, y resulta que están relacionados entre sí. La resistencia a la insulina es una de las características principales de la diabetes tipo 2. De acuerdo con la Asociación Americana de Diabetes, en el 2018, al menos el 10.5 % de la población tenía diabetes.
Sin embargo, el Dr. Joseph Kraft desarrolló un método para medir la tolerancia oral a la glucosa y lo aplicó a 14 000 personas, esta prueba demostró que las personas con resultados normales de tolerancia a la glucosa pueden tener una respuesta anormal a la insulina.
Él denomina este problema de salud como diabetes in situ y cree que al corregir los niveles elevados de insulina que causan la resistencia a la insulina, también puede ayudar a prevenir el daño a su sistema vascular, ya sea directa o indirectamente.
Las pruebas de Kraft demostraron que la prevalencia de la resistencia a la insulina es peor de lo que se pensaba y mayor que las estimaciones de las personas con diabetes. Lo mismo sucede con las personas que tienen problemas para dormir, la cantidad es mayor de lo que se pensaba.
Durante varios años, The Mattress Firm ha realizado una encuesta para analizar los hábitos de sueño y la cantidad de horas que las personas duermen cada noche. Los resultados de 2019 demuestran que las personas que viven en los Estados Unidos duermen poco y no están satisfechas con la calidad de su sueño.
En promedio, el 52 % de los encuestados reportaron haber dormido seis horas o menos por noche y el 40 % calificó la calidad del sueño como "no muy buena" o "nada buena". Esto podría relacionarse con las actividades que antes de dormir como ver televisión, comer, jugar videojuegos e incluso la habitación en la que duermen.
En los Estados Unidos, los trastornos o problemas de sueño afectan a casi 70 millones de personas e incluyen apnea del sueño, insomnio, narcolepsia y síndrome de las piernas inquietas. Sin embargo, los problemas médicos no son la única razón por la que no duerme bien. Los expertos también han descubierto que tomar siestas largas después del almuerzo, comer unas pocas horas antes de acostarse y consumir demasiada cafeína pueden afectar la calidad y cantidad del sueño.
La glucosa y la insulina en la sangre aumentan la temperatura corporal central
El cuerpo se encuentra en un estado constante de termorregulación, que se logra a través de interacciones complejas entre el hipotálamo, los músculos, el sistema nervioso y el sistema vascular. Este proceso controla la temperatura corporal ante la temperatura ambiental, así como la generación de calor interno.
Su cuerpo necesita de este proceso para la homeostasis y para preservar un entorno interno estable con el fin de que las enzimas, proteínas y hormonas sigan trabajando de forma correcta. Incluso un cambio de unos cuantos grados en la temperatura corporal puede tener resultados desastrosos en su salud o su vida. El equilibrio para mantener la temperatura corporal central es una forma de homeostasis, que se ve afectada por el control de la glucosa y los niveles de insulina.
Como lo demostró Kraft, la hiperinsulinemia suele preceder a la resistencia a la insulina y los síntomas de la diabetes. Un equipo de investigadores del Scripps Research Institute descubrió que los niveles elevados de insulina aumentaron la temperatura corporal central en un modelo animal.
Esto podría significar que incluso las personas sin resistencia a la insulina pueden experimentar un aumento de la temperatura central después de consumir una comida rica en carbohidratos, ya que desencadena la secreción de insulina. Los niveles de glucosa en la sangre también pueden reducir su capacidad de su cuerpo para dispersar el calor y mantener una temperatura adecuada.
Su cuerpo utiliza la sudoración como una forma de deshacerse del exceso de calor que produce el metabolismo por la actividad u otros estímulos externos. El hipotálamo controla en gran parte la sudoración termorreguladora. Cuando aumenta la temperatura corporal central, puede tener consecuencias negativas en el sistema cardiovascular y el control glucémico.
Los investigadores han descubierto que las personas que no controlan sus niveles de azúcar en sangre y que tienen complicaciones relacionadas con la diabetes, tampoco pueden controlar su temperatura de forma eficiente. Sin embargo, cualquier persona, con o sin diabetes, si tiene niveles elevados de azúcar en la sangre puede experimentar un aumento en la temperatura corporal central y esto es ocurre con mayor frecuencia después de una comida rica en carbohidratos.
Los niveles elevados de glucosa dificultan el ejercicio y el sueño
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