27/01/2026
Durante mucho tiempo creí que atraer una relación era
pensar en la otra persona,
visualizarla, esperar señales,
medir tiempos.
Y sin darme cuenta, mientras hacía eso,
me iba ausentando de mí.
Vivía el amor desde la falta,
desde la espera,
desde el “cuando llegue”.
Hasta que entendí algo que lo cambió todo:
El punto de atracción no es la pareja.
El punto de atracción soy yo.
No atraés una relación cuando mirás lo que falta.
La atraés cuando dejás de abandonarte emocionalmente
mientras esperás que alguien llegue.
La relación aparece cuando:
– ya no mendigás conexión
– ya no te adaptás para que te elijan
– ya no perseguís amor
– ya no te perdés para sostener un vínculo
Aparece cuando te volvés presencia.
Cuando sos coherente con el amor que decís querer.
Cuando te tratás como querés que te traten.
Porque nadie llega a salvarte.
Nadie llega a completarte.
La pareja llega a responderte.
Responder a:
cómo te hablás,
cómo te cuidás,
cómo te quedás con vos
cuando no hay nadie más.
Hoy ya no busco amor.
Me habito.
Y desde ahí, el amor deja de ser una carencia
y se convierte en un encuentro.
Si sentís que este mensaje te habló,
no es casualidad.
🤍Si estás intentando manifestar a alguien
y sentís ansiedad, espera o dolor, no estás fallando.
Probablemente estás mirando la ausencia.
Manifestar una persona específica
no se trata de controlar al otro,
sino de alinearte con la versión de vos
que ya no se abandona en el amor.
Eso es lo que trabajo en mi PDF.
Una guía para manifestar desde la presencia,
el autoconcepto y la coherencia emocional.
🔗 Link en mi bio o
💬 Comentá “PDF” y te lo comparto.