08/03/2026
Cuando comenzó el 2012 todo mi cuerpo se sentía en alerta constante.😫
El pensamiento que me venía todos los días era que un tsunami iba a arrasar con todo lo que amaba y conmigo. Vivía al lado del mar y eso me provocaba una ansiedad enorme. Después del subidón de adrenalina, me sumía en un estado de apatía profundo. No tenía voluntad de hacer nada.
Mi sistema nervioso estaba completamente desregulado: pendulaba entre hiperactivación e hipoactivación sin pasar por la seguridad y era incapaz de encontrar un estado de calma genuina. Perdí mucho peso, me costaba descansar y la niebla mental era permanente. Vivía en piloto automático con descargas muy intensas de adrenalina.
En realidad, estaban pasando muchas cosas en mi vida y necesitaba atenderlas y poner orden. Pedí ayuda y, poco a poco, todo se fue acomodando en mi interior. Incluso, tuve la suerte de encontrarme más profundo conmigo misma.
Aprendí muchas técnicas y tomé muchos recursos que me dieron mujeres bellas con una gran generosidad. Fueron todos esos regalos los que me sostuvieron más tarde en mi vida, en especial uno: ESTÁ BIEN VALIDAR LOS QUE SIENTES.
Dejar fluir mis emociones me permitió transformar mi manera de vincularme conmigo. Atrás quedaron la autoexigencia, la autocrítica y la complacencia.
Me prioricé a mí y a mi salud, y eso dio paso a quien soy ahora. Una mujer informada, llena de recursos valiosos y con ganas de compartir con otras mujeres que están donde estuve para acompañarlas a salir como yo salí.
Si deseas conocer más, ¡escríbeme!
Te acompaño con todo mi corazón.✨