08/03/2026
Hoy he escuchado mi cuerpo como hacía mucho que no hacía y me he dedicado una mega auto-práctica de yoga de 3 horas.
Esa ha sido mi celebración del Día de la Mujer: ofrecérmela a mí sin escatimar en tiempo ni en nada. Me he sostenido, como sostengo a l@s demás, en la incomodidad que nace de cruzar todas las capas que van del cuerpo físico al sí-mismo. Porque en ese viaje aparece la tensión y el trauma, sí. Hasta que una vez cruzado, aparece la luz que lo inunda todo y el cuerpo y la vida se vuelven livianos y gozosos.
Hoy he recordado el cuerpo-dolor colectivo de las mujeres del que habla Eckhart Tolle y he recordado a mi Madre, que quién le hubiera dicho al hacer la comunión que años después, cuando volviera a vestir de blanco, estaría condenada a vivir el mismo tremendo dolor de tantas antes que ella.
Llegará el día en que no tendremos que reivindicar nuestro valor y nuestros derechos. Ese día los seres humanos se darán cuenta del respeto que se merece nuestra Madre Tierra, todos los seres que en ella habitan y el sagrado femenino.
♥️