15/02/2026
Un niño puede tener el estómago lleno, pero estar mal nutrido. Cuando la dieta se restringe a 4 o 5 alimentos (generalmente blancos, crujientes o ultraprocesados), el cuerpo no recibe el combustible necesario para el desarrollo cerebral y por eso es tan importante ir ampliando la cantidad de alimentos que tolera.
Para un niño con TEA, el sabor de la comida está ligado al contexto: el ruido de los compañeros, el olor del comedor, de otra casa o el cambio de cubiertos pueden hacer que el mismo alimento que come en su casa, lo perciba como algo distinto y amenazante.
Cuando aparta el plato, llora o escupe, nos está comunicando algo que le cuesta verbalizar:
🔹Fisiología: ¿Le duele el estómago? ¿Tiene reflujo?
🔹Mecánica: ¿Tiene fuerza suficiente en la lengua y mandíbula para gestionar esa textura?
🔹Sensorial: ¿El olor le resulta insoportable debido a su hipersensibilidad?
En nuestro centro abordamos la raíz del problema uniendo la Logopedia (parte motora y masticación) con la Terapia Ocupacional (parte sensorial y de entorno).
Nuestro objetivo es que la comida deje de ser una fuente de estrés y se convierta en una actividad funcional y, poco a poco, placentera para el niño y la familia.