20/04/2026
Hay un momento en el que el ruido de la mente se vuelve tan constante… que dejamos de darnos cuenta de que está ahí.
Para mí, ese momento se rompe cuando escucho el tambor. No es el tambor en sí. Es lo que despierta.
Es ese pulso que me baja al cuerpo, que me saca del pensamiento y me devuelve al latido. Ahí, ya no estoy pensando… estoy sintiendo.
Pero no necesitas un tambor.
Quizá para ti es correr hasta que el aire te atraviesa.
O perderte en un libro y desaparecer del mundo.
O bailar, o respirar, o mirar el mar en silencio.
Da igual la forma.
Lo importante es que encuentres ese “algo” que te saque de la cabeza y te lleve de vuelta a ti.
Porque cuando sales de la mente, dejas de sobrevivir…
y empiezas a recordar quién eres.
¿Ya sabes cuál es tu tambor?
Judit