04/02/2026
Desde la Fisioterapia, toda cicatriz derivada de una intervención debe ser tratada, para evitar fibrosis y adherencias, tanto en la propia cicatriz como en los tejidos blandos circundantes.
Cuando existe un frenillo corto, grueso y poco flexible, y por tanto no funcional, otras estructuras también se ven afectadas. No solo la estructura altera la función, sino que la función también modifica la estructura.
En la movilidad de la lengua intervienen 17 músculos, además de los huesos y articulaciones de cráneo, cara y cuello. Mientras ese frenillo ha sido restrictivo, el resto de estructuras no ha podido funcionar de manera normal.
Una vez realizada la frenectomía, es fundamental tratar la cicatriz, siempre respetando las pautas del profesional que la ha llevado a cabo y los tiempos indicados para tocar o no la cicatriz de forma directa.
Nuestro objetivo es que el rombo cierre correctamente y evitar la fibrosis. Además, debemos tratar toda la musculatura y el resto de estructuras mencionadas anteriormente: algunas se trabajan intraoralmente y otras desde fuera de la boca.
La cicatriz es parte del tratamiento, pero al tratarse de bebés trabajamos con técnicas muy suaves, respetando siempre su comodidad y la de sus familias, ya que en ocasiones puede resultar un proceso sensible tanto para el bebé como para los padres.
El trabajo no termina en la consulta de Fisioterapia. Enseñamos a los padres a continuar con ejercicios en casa durante, al menos, tres semanas. Además, el profesional que realiza la frenectomía lleva un seguimiento de la cicatriz, y en algunos casos es necesario trabajar en equipo con Logopedia.
Por último, y no menos importante, el mejor ejercicio post frenectomía es el amamantamiento, con un buen agarre y una succión eficaz. Esto hace indispensable que todos los profesionales que atienden al bebé estén formados en Lactancia.