13/01/2026
Podría decirte que este padre tenía más disciplina.
O más fuerza de voluntad.
O más tiempo.
Pero no.
Tenía trabajo.
Hijos.
Cansancio acumulado.
Y la sensación constante de ir siempre tarde consigo mismo.
Había probado de todo:
entrenar de noche, madrugar, dietas rápidas…
y siempre acababa igual: abandonando y culpándose.
El cambio no vino cuando encontró más tiempo.
Vino cuando dejó de intentar cuidarse como si no fuera padre.
Menos cosas.
Mejor pensadas.
Un sistema que no se rompía cuando la semana se torcía.
No se volvió perfecto.
Se volvió constante.
Y eso, cuando eres padre, lo cambia todo.
Si al leer esto sientes que podrías ser tú,
escríbeme ACCIÓN y vemos si Padres en Forma puede ayudarte a hacerlo distinto esta vez.