20/06/2025
Umberto D. (Vittorio de Sica, 1952) es una de esos peliculones que no le recomendaríamos a nadie... A no ser que te apetezca pasarlo mal. Porque uno de sus dos temas principales es la injusticia: la Injusticia con mayúscula, esa que te hace removerte en la silla de impotencia, de rabia, de tristeza. El otro (menos mal) es el amor. El Amor con mayúscula, ese que nos reconcilia con el mundo, que nos redime y nos salva.
El jueves pasado hablamos, pues, de injusticia social, del abandono de las personas mayores, de la escasez de empatía y fraternidad en la época de la posguerra mundial, de una sociedad rota, desnaturalizada, incluso cruel. De la insolidaridad y la deshumanización. De la vergüenza de verse obligado a pedir ayuda, de la hipocresía, de la aporofobia… y, en medio de ese clima irrespirable, hablamos también de la dignidad, de la amistad y del amor. De la amistad verdadera entre una joven criada y un anciano huésped, y del amor sin igual de un hombre por su pequeño perro Flike.
Cuando parece que nadie nos cuida, que nadie mira por nosotros, que nadie nos ve (o mejor dicho, que no nos quieren ver porque incomoda nuestra necesidad, nuestro dolor y nuestro sufrimiento), el hecho de ser responsables de otra vida, es decir, cuidar, puede salvarnos. No solo la vida —que también—, sino ayudarnos a encontrar la fuerza para seguir viviéndola, para seguir luchando por muy cansados que estemos. Cuando no podemos más por nosotros mismos, sí podemos por el ser al que amamos…
Esta semana nos adentraremos, a través de Mumford (Lawrence Kasdan, 1999), en temas de la envergadura de la construcción de la identidad, la salud mental, el aislamiento y la necesidad de conexión, el gran poder de la empatía y, cómo no, del Amor. La semana que viene os lo contamos.
"Umberto D."(Vittorio de Sica, 1952) é un deses peliculóns que non lle recomendaríamos ver a ninguén... A non ser que che apeteza pasalo mal. E é que un dos seus dous temas principais é a inxustiza: a Inxustiza con maiúscula, a inxustiza que che fai revolverte na cadeira de impotencia, de ira, de tristura. O outro (menos mal) é o amor. O Amor con maiúscula, o amor que nos reconcilia co mundo, o amor que nos redime e nos salva.
O xoves pasado falamos, pois, de inxustiza social, do abandono das persoas maiores, da escaseza de empatía e fraternidade na época de posguerra mundial, da sociedade rota, desnaturalizada, malvada incluso. Da insolidariedade e da deshumanización. Da vergoña de verse obrigado a pedir axuda, da hipocrisía, da aporofobia... e, no medio dese clima irrespirable, falamos da dignidade, da amizade e do amor. Da amizade verdadeira entre unha criada nova e un vello hóspede, e do amor sen igual dun home polo seu pequeno can Flike.
Cando parece que ninguén nos coida, que ninguén mira por nós, que ninguén nos ve (ou mellor dito, non nos quere ver porque incomoda a nosa necesidade, a nosa doenza e o noso sufrimento), o feito de sermos responsables doutra vida, é dicir, coidar, pode salvarnos. Non só a vida, que tamén, senón atopar a forza para seguir vivíndoa, para seguir loitando por moi fartos que esteamos. Cando non podemos máis por nós mesmos, si podemos polo ser ao que amamos...
Esta semana adentrarémonos a través de "Mumford" (Lawrence Kasdan, 1999) en temas da envergadura da construción da identidade, a saúde mental, o illamento e a necesidade de conexión, o grande poder da empatía e, como non, do Amor. A semana que vén contámosvolo.