15/02/2026
Pregunta incómoda (pero necesaria):
¿Lo que quieres cambiar de tu cuerpo es realmente tuyo… o lo aprendiste mirando fuera?
El ideal de belleza no aparece por casualidad. No es neutro. Está construido y sostenido por industrias a las que les interesa que siempre nos falte algo y nunca estemos satisfechas: un cuerpo distinto, más joven, más delgado, más firme, más “aceptable”.
Porque una persona insatisfecha consume más, se compara más, se corrige más.
De ahí nace la urgencia por cambiar el cuerpo. No porque esté mal, sino porque nos han enseñado a mirarlo desde la comparación constante. Y entonces aparece la duda: “¿Significa esto que no puedo querer cambiar nada de mi cuerpo?”
No.
La cuestión no es cambiar o no cambiar. La cuestión es desde dónde.
¿Desde la comparación?
¿Desde la exigencia de encajar?
¿Desde el miedo a no ser suficiente?
¿O desde una necesidad interna, propia, que no tiene que ver con gustar?
No todo cambio es violencia. Pero no todo deseo nace de ti. Cuestionar el ideal no es conformarse, es dejar de vivir peleada con tu cuerpo.
¿Alguna vez has querido cambiar algo de tu cuerpo y luego te diste cuenta de que ese deseo no era realmente tuyo?
Este espacio es para pensarlo juntas. Sin juicios. Sin prisas.
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