21/02/2026
El Tercer Patriarca, Kanchi Sosan, en el Shin Jin Mei refleja de una forma muy clarificadora sobre la rendición como forma de penetrar en la Vía del Buda. Shin Jin Mei significa “El canto de la fe (o confianza) en el espíritu” La palabra "confianza" en este texto significa "rendirse a la unidad". Un fragmento de este poema dice:
"La Vía Suprema no es difícil para aquellos que no tienen preferencias. Basta con que no haya ni odio ni amor para que la comprensión aparezca clara, como la luz del día. No busques la verdad, sólo deja de sostener opiniones”.
Rendirse, en el Zen, no es abandonar la práctica, sino justo lo contrario. Abandonar la lucha contra lo que ocurre. Cuando estamos sentados, a menudo nos peleamos con nosotros mismos: queremos que el ruido pare, que el dolor de pierna se vaya, o que la mente se calme. Esa lucha es el ego intentando controlar el universo.
Rendirse es dejar de elegir. Si hay ruido, hay ruido. Si hay silencio, hay silencio. Rendirse significa dejar de clasificar este momento como "bueno" o "malo".
Sosan enseña que no necesitamos buscar la iluminación. Solo necesitamos soltar nuestro apego a las opiniones. Rendirse es soltar la necesidad de tener razón.
El Shin Jin Mei es fundamental porque ataca el origen de todo conflicto: el dualismo. Si te concentras "mucho", estás luchando. Si te distraes "mucho", estás luchando. Rendirse es situarse en el medio, donde simplemente observas sin elegir.
Cuando dejas de ponerte a ti mismo como el centro que juzga el mundo, el mundo y tú os volvéis una sola cosa, te conviertes en el movimiento natural de la vida. Y es justo en ese momento en el que ya no sabes dónde terminas tú y dónde empieza el otro, donde terminas tú y comienza el mundo, cuando podemos encontrar aquello que sin saberlo llevamos toda nuestra vida buscando.