05/03/2026
Agradezco una vez más a que contara conmigo en esta ocasión para hablar sobre un fenómeno que empieza a hacerse viral entre niñas muy jóvenes: la aplicación de rutinas de skincare de forma indiscriminada.
En los últimos años, reproduciendo lo que ven en redes sociales, ha aumentado el número de niñas de 8 a 12 años que utilizan múltiples productos cosméticos que les resultan totalmente innecesarios.
A estas edades pueden interpretarlo como un juego, sin darse cuenta de que muchas de esas recomendaciones proceden de la propia industria o de creadores de contenido sin formación sanitaria, donde con frecuencia existe un claro componente comercial.
Con bastante frecuencia estas rutinas incluyen principios activos pensados para pieles adultas (retinoles, exfoliantes, ácidos…). Ingredientes que no tienen ninguna indicación en pieles infantiles sanas. La aplicación repetida de estas sustancias potencialmente irritantes puede alterar una barrera cutánea todavía inmadura y favorecer irritaciones a corto plazo, así como sensibilizaciones o eccemas de contacto a largo plazo.
Y, además, conviene considerar también el impacto emocional de introducir tan pronto la preocupación por el aspecto físico y la perfección en unas edades en las que el foco tiene que estar en otras cosas.
Promover el cuidado de la piel en la infancia es importante, pero siempre desde la salud: protección solar y alguna hidratante ligera suele ser suficiente a estas edades. Y cuando aparece patología cutánea, o si realmente el niño o adolescente tiene dudas o interés, consultar con un dermatólogo debería ser siempre la primera opción.
Aplicar los productos adecuados en el momento adecuado de la vida es lo que realmente marca la diferencia.
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