19/02/2026
Trauma relacional y construcción identitaria en la adolescencia:
Entre la búsqueda de pertenencia y la tentación de la identidad rígida
Resumen
La adolescencia constituye una etapa crítica de reorganización neurobiológica, emocional y simbólica. Cuando esta etapa se desarrolla en contextos de trauma relacional (caracterizados por inseguridad vincular, humillación, negligencia emocional o invalidación persistente)la construcción identitaria puede orientarse hacia modelos rígidos y polarizados. Este artículo analiza cómo el trauma relacional interfiere en la integración del self y favorece la adhesión a identidades cerradas, especialmente en entornos socioculturales polarizados y digitalizados. Se proponen líneas de intervención clínica y educativa centradas en la regulación emocional, la mentalización y el fortalecimiento del vínculo.
1.Adolescencia y reorganización del self
La adolescencia no es solo transición evolutiva; es una segunda oportunidad vincular.
A nivel neurobiológico se produce:
• Reorganización dopaminérgica (búsqueda de recompensa y pertenencia).
• Alta sensibilidad a la evaluación social.
• Maduración progresiva de la corteza prefrontal.
• Intensificación de la actividad límbica.
La identidad en esta etapa es narrativa: el adolescente necesita una historia coherente sobre quién es y dónde pertenece.
Cuando el entorno es suficientemente seguro, la identidad se construye con flexibilidad.
Cuando el entorno es traumático, la identidad puede volverse defensiva.
2. Trauma relacional: definición e impacto
El trauma relacional no siempre implica violencia explícita. Puede manifestarse como:
• Inseguridad afectiva crónica.
• Inconsistencia parental.
• Humillación reiterada.
• Invisibilidad emocional.
• Mensajes de desvalorización.
• Exigencia sin sintonía.
Desde la teoría del apego, estas experiencias alteran la regulación emocional y la percepción del otro como base segura.
Neurobiológicamente, la activación repetida del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal genera:
• Elevación sostenida de cortisol.
• Hipersensibilidad a amenaza social.
• Tendencia a la hipervigilancia o disociación.
• Dificultades en mentalización.
El adolescente traumatizado no busca ideología; busca seguridad.
3. Construcción identitaria defensiva
Cuando el self ha sido fragmentado por experiencias relacionales adversas, pueden aparecer estrategias identitarias compensatorias:
3.1 Identidad rígida como contención
Las identidades cerradas ofrecen:
• Claridad.
• Pertenencia.
• Estructura.
• Narrativa coherente.
• Canalización de rabia.
En contextos sociopolíticos polarizados, discursos autoritarios pueden proporcionar una estructura identitaria fuerte, especialmente si prometen:
• Recuperación de poder.
• Restitución simbólica.
• Orden moral.
• Enemigo externo claro.
3.2 Fusión identidad-ideología
Cuando la ideología se convierte en sostén del yo, cualquier cuestionamiento es vivido como ataque personal.
Se reduce la tolerancia a la ambigüedad y aumenta el pensamiento dicotómico.
4. Género y trauma identitario
Las dinámicas de género influyen significativamente.
En algunos varones adolescentes con experiencias de humillación o fracaso:
• La identidad autoritaria puede funcionar como compensación narcisista.
• Se rigidiza la masculinidad.
• Se desplaza la vulnerabilidad hacia agresividad externa.
En algunas adolescentes:
• Puede aparecer retraimiento, autoexigencia extrema o fusión con ideologías de pertenencia excluyente.
La identidad de género y la ideología pueden entrelazarse como estrategia de regulación emocional.
5. Triángulo Dramático y macro-dinámicas sociales
Desde el modelo del Triángulo Dramático de Karpman, las dinámicas identitarias polarizadas reproducen:
• Víctima colectiva (“nos atacan”).
• Perseguidor (“ellos”).
• Salvador (“el líder o la ideología”).
Este esquema ofrece coherencia emocional a quienes han vivido desorganización vincular.
El riesgo es que el trauma individual se inserte en un guion colectivo que perpetúa la escisión.
6. Claves de intervención
6.1 En consulta
• Validar la emoción sin reforzar la deshumanización.
• Fortalecer mentalización.
• Trabajar tolerancia a la ambigüedad.
• Reconstruir narrativa personal más allá de la ideología.
• Explorar experiencias de humillación o invisibilidad.
6.2 En familia
• Reducir confrontación directa.
• Fomentar diálogo reflexivo.
• Establecer límites firmes sin humillar.
• Modelar pensamiento complejo.
6.3 En escuela
• Educación emocional aplicada.
• Debate estructurado con reglas de respeto.
• Programas de pensamiento crítico.
• Espacios de pertenencia no excluyente.
7. Conclusión
La radicalización identitaria adolescente no puede entenderse solo como fenómeno ideológico. Con frecuencia es expresión de trauma relacional no elaborado.
Cuando el adolescente encuentra:
• Vínculo seguro,
• Reconocimiento auténtico,
• Espacios de diálogo,
• Regulación emocional,
la identidad puede flexibilizarse y complejizarse.
La adolescencia es un laboratorio identitario.
Si el trauma ofrece rigidez, el vínculo puede ofrecer integración.
Lola Muñoz-Suazo.