20/09/2022
El hilo de la trascendencia
Saber que estamos inmersos en la eternidad, que solo existe la vida, que la muerte es una experiencia humana que nos hace conscientes del valor del tiempo infinito, del valor del flujo vital que preña el universo, me lleva a comprender, cada día más, que estar en la Tierra es un regalo. La trascendencia que tiene la vida humana no ha sido valorada aún en su totalidad. Conozco lugares de equilibrio en dimensiones sutiles donde la actividad de la conciencia lúcida es muy potente, pero nada como la potencia de ser y transmitir la felicidad alcanzada en nuestro planeta, en este lugar donde cabemos todos: mejores y peores, despiertos y dormidos, los que aman, los que odian … y decirlo así no hace reflejo fiel de toda su realidad pues es tal la diversidad que acoge la Tierra -diversidad de formas, especies y niveles de conciencia- que configura un universo en sí mismo. El amor concentrado en la materia, amor regalado incondicionalmente.
Vamos a buscar lo trascendente aquí abajo, que el cielo solo esté para recordarnos que amar es lo que nos hace verdaderamente eternos, verdaderamente libres y poderosos. El ser humano tiene la virtud potencial de irradiar su amor a través de creaciones muy singulares; creo, que el mayor arte es la expresión del amor humano en todas sus manifestaciones. Pero estamos viviendo tiempos de grandes distopías, de amenazas continuas -hasta con los fenómenos de la naturaleza nos amenazan- y es por eso que necesitamos, más que nunca, buscar el hilo de la trascendencia en lo puramente humano, en lo fraterno. Que no se nos olvide nuestra luz. Que no se nos olvide que la Tierra nos entrega cada día su amor infinito. Que no se nos olvide su grandeza.