27/01/2026
¿Qué momento crees que te estás perdiendo por falta de tiempo o por tener la cabeza demasiado ocupada?
Una lección inesperada🌳🍃
Cada mañana, el sabio se disponía a enseñar con palabras. Sin embargo, aquel día la vida se adelantó a la lección. Antes de que pudiera hablar, un pájaro se posó cerca y dejó que su canto llenara el espacio. No explicó nada, no repitió la melodía, no intentó agradar a nadie. Simplemente cantó… y se fue.
En ese instante estaba contenida toda la enseñanza.
La atención plena nace precisamente ahí: en la capacidad de abrirnos a lo que sucede, sin anticiparlo ni etiquetarlo, sin pensar que ya lo conocemos. Esta apertura es lo que en mindfulness llamamos la mente del principiante: una forma de estar presentes como si cada experiencia fuera nueva, viva, irrepetible.
Cuando escuchamos desde el “ya sé”, dejamos de escuchar de verdad. Cuando creemos que lo hemos visto todo, cerramos la puerta a lo que está ocurriendo ahora. La mente se llena de recuerdos, comparaciones y expectativas, y el momento presente pasa desapercibido, como un canto que suena sin ser oído.
Tampoco hay mente de principiante cuando buscamos algo concreto: una enseñanza, una respuesta, una sensación especial. En esa búsqueda, la atención se desplaza al futuro y perdemos la riqueza de lo que ya está aquí. El pájaro no buscaba enseñar, ni el sabio buscó interpretar: ambos se limitaron a estar.
Así, la verdadera práctica de la conciencia plena no consiste en añadir nada, sino en despojarnos del “ya sé” y permitir que cada instante se revele por sí mismo. Como un niño que descubre el mundo por primera vez, aprendemos a escuchar, a mirar y a vivir con curiosidad, dejando que la vida sea, momento a momento, nuestra maestra.
¿Crees que es importante aprender a parar y disfrutar más del aquí y ahora?