05/04/2026
Hola Guerrer@s!!
Vamos a ver cuáles pueden ser los orígenes paganos de la Semana Santa, antes de que el cristianismo lo adaptase a sus creencias. Una de las hipótesis defiende que la historia de la Pascua, de la crucifixión y de la resurrección constituye un símbolo de renacimiento y renovación, narrando el ciclo de las estaciones, con la muerte y el retorno del sol.
Según algunos estudiosos, la historia de la Pascua proviene de la leyenda sumeria de Tamuz y de su esposa Ishtar.
Cuando Tamuz muere, Ishtar cae desconsolada y lo sigue al inframundo. Desnuda y de rodillas se la juzga, mata y luego se la cuelga de forma pública. Mientras, en su ausencia, la tierra pierde su fertilidad, los cultivos dejan de crecer y los animales dejan de reproducirse. Por tanto, a menos que se tome alguna medida, la vida en la tierra corre serio peligro.
Después de la desaparición de Ishtar durante tres días su asistente se acerca a otros dioses, en busca de ayuda. Finalmente uno de ellos, Enki, crea dos criaturas que llevan la planta de la vida y del agua de la vida hasta el inframundo, esparciendo su presencia sobre Ishtar y Tamuz, resucitándolos, y devolviéndoles el poder de volver a la tierra como la luz del sol, durante seis meses. Tras esos seis meses en el mundo físico exterior, Tamuz tendrá que volver al inframundo de los mu***os, donde permanecerá durante otros seis meses más, junto con Ishtar. Así son creados los ciclos de la muerte del invierno y de la vida de la primavera.
Otra perspectiva defiende que, en lugar de tratarse de una representación de la historia de Ishtar, la Pascua fue originalmente una celebración de Eostre, la diosa de la Primavera, también conocida como Ostara, Austra y Eastre (de hecho, los anglosajones denominan a la Pascua “Easter”). Uno de los aspectos más venerados de Ostara es, precisamente, su espíritu de renovación.