16/02/2026
La mayoría de las personas cree que el problema es la comida.
Grasas. Gluten. Lácteos. Legumbres.
Pero muchas veces el problema no es lo que comes.
Es cómo lo procesas.
La digestión no es un trámite automático.
Es una secuencia precisa de reacciones químicas que dependen
de una correcta actividad enzimática.
Cuando esa actividad disminuye, por edad, estrés, baja acidez gástrica
o alteraciones funcionales, el proceso pierde eficiencia. Y ahí empiezan
las digestiones interminables, la distensión, esa sensación de pesadez
que no debería estar ahí, los gases...
En la farmacia vemos a diario personas que normalizan sentirse mal
después de comer. Que sea frecuente no significa que sea normal.
Si tu digestión se ha convertido en un problema habitual, es el momento
de pasarte por la farmacia y dejar que te aconsejamos.