14/02/2026
En el día de San Valentín, el día del amor por excelencia, si alguien te preguntara ¿Cuál ha sido la relación de amor más importante de tu vida? La respuesta debería ser CONMIGO.
Siempre he pensado que el día de San Valentín tendríamos que plantearlo distinto y asegurarnos de que esa flecha que nos une de por vida al ser amado, se dirige y se clava primero en nuestra propia piel. Es decir, creo que nos iría mucho mejor si el 14 de Febrero celebráramos el amor “propio”.
La historia de amor más importante debe ser con nosotros mismos, debemos de ser compasivos y aprender a abrazar nuestros errores y heridas.
Una vez logrado este importante hito, nos sería mucho más fácil elegir una persona que verdaderamente encaje con nosotros y con quien tengamos más probabilidades de construir una relación que valga la pena.
La pregunta es: ¿Y cómo hacerlo? ¿Cómo construir una relación que valga la pena? ¿Qué hay que tener en cuenta para que nuestro vínculo sea sano y duradero?
La clave está en que se cumplan los siguientes puntos:
• Tener una buena autoestima. Si ambos nos sentimos valiosos y merecedores de que nos traten bien y de que todo funcione correctamente, evitaremos muchos problemas que se generan debido a miedos o inseguridades que lo único que hacen es alejarnos.
• Amistad. Ser amigo de tu pareja significa que te sientes a gusto a su lado y que en vuestra relación hay complicidad, bromas, apoyo, generosidad y presencia. Sientes que está ahí para lo bueno y para lo malo y cuando te ocurre algo, lo que más te apetece es compartirlo con él/ella.
• Fluir. Creo que sabemos que la relación es fácil y fluye, porque no tenemos que invertir grandes dosis de energía en hacer que funcione y avance. Ni siquiera tenemos que preocuparnos por la relación porque no nos genera problemas y malestares. Justo lo contrario.
• Ser parecidos (por lo menos en lo importante). Si bien es cierto que la idea de que los polos opuestos se atraen está mundialmente extendida, es probable que se la inventara alguien que no lograba hacer funcionar de ninguna manera su relación y confundió el enganche de la dependencia emocional con “atracción”. La única realidad que nos demuestra la experiencia es que cuanto más nos parezcamos en lo importante, más fácil va a ser la relación, más vamos a fluir y mejor nos sentiremos. Y es que sí, nos sentimos bien con personas que se parezcan a nosotros. Cuanto más, mejor.
• Bondad. Aquellos que tienen una relación sana con alguien, tienen la certeza de que esa persona no va a hacer nada con el objetivo de que sufran o de castigarles, saben que no les va a herir y que actúa desde la más absoluta bondad.
• Compasión. La compasión es la que te mueve, una vez has conectado con el malestar que puede estar experimentando la otra persona, a hacer algo para aliviarla o que se ponga mejor. Cuando hay amor, el dolor del otro te duele y quieres evitarlo como sea. Si esa compasión no se palpa o no está presente, no hay muchas probabilidades de que esa relación dure de forma saludable.
• Aceptación total. Aceptar a tu pareja es como decirle “te elijo porque me gusta cómo eres, porque te admiro precisamente por ser así y no quiero ni pretendo que cambies nada. Eso hace que se sienta adecuada, valorada y admirada y que el vínculo sea mucho más fuerte y duradero.
• Comunicación. Otra característica muy importante que, de no estar presente a la larga genera muchos conflictos, es que seamos capaces de expresar aquello que necesitamos, aquello que nos molesta y aquello que nos hiere o duele especialmente. Aprender a expresar nuestras emociones y compartirlas con el otro, nos da la posibilidad de acercarnos de una forma más íntima y de soltar aquello que quede resuelto y ya no queramos cargar.
• Proyecto de vida en común. Mirar hacia la misma dirección, tener unas expectativas de futuro parecidas, el deseo de un estilo de vida similar, valorar las mismas cosas, compartir gustos o proyectos, etc. Cuantos más aspectos nos unan y nos permitan ir de la mano, más fuerte nos podremos agarrar y más sólido será nuestro vínculo.
• Saber que puede acabar. Aunque soy consciente de que este punto puede llamar la atención, siempre me ha parecido tanto o más importante que los anteriores. Saber que se puede acabar, no significa que tengas que levantarte cada día con amargura y ansiedad por si eso sucede. Significa que tomas consciencia de tu parte de responsabilidad para que esto no suceda (cuidando a tu pareja, tratando de hacerla feliz, de estar ahí y sumar con los nueve puntos anteriores) y al mismo tiempo que tienes la madurez necesaria como para entender que hay otra parte que no depende de ti y que si la relación acaba, se trata de algo normal y no pasará nada. Lo superarás. De esta forma podemos vivir nuestra historia de una forma mucho más madura y relajada.
Estoy convencida de que si tienes o has tenido una relación sana, estarás de acuerdo con estos diez puntos y tendrás claro que forman parte de tu vínculo. Si no la has tenido, toma nota de cada uno de ellos para asegurarte de que están presentes en tu futura historia de amor. Y si te encuentras ahora en una relación en la que fallan la mayoría, pregúntate por qué estás eligiendo a alguien que probablemente ni siquiera te gusta.