10/03/2026
Hace 10 años no se quería ni tumbar en el suelo. De hecho, cuando le puse la colchoneta me dijo que ahí no se tumbaba. Y, sin embargo, 10 años después sigue en ella, fiel cada día.
Durante todo este tiempo me ha tratado siempre con muchísimo cariño, con respeto y con una generosidad enorme. He crecido personal y profesionalmente a su lado. Siempre ha estado para todo lo que se ha necesitado: con buenas palabras, con empatía y con ese cariño tan suyo que hace que todo sea más fácil.
Un día dijo que iba a ser la primera octogenaria de pilates y que quería que la sacara en las redes sociales… y aquí está.
Hoy es un día muy especial. Porque María José es una persona bonita por fuera y por dentro. Ha vivido mucho, y toda esa riqueza se refleja en el amor que desprende siempre a su alrededor y en el cariño con el que trata a todo el mundo.
Me ha visto abrir la clínica, casarme, tener hijos, convertirme en madre, trasladar La Cuevita… y siempre ha estado ahí. Y creo que siempre estará, de una forma u otra.
Solo quiero desearte lo mejor del mundo. Ojalá esta década tan bonita que empieza te traiga toda esa paz y esa calma que tú siempre nos regalas a los demás.
Verte llegar cada día es como ver entrar la luz, aunque siempre entres por la puerta diciendo: “Hoy no iba a venir”… llevas 10 años diciendo lo mismo, y aquí sigues.
El grupo no sería lo mismo sin ti. Eres parte de la esencia y el alma de La Cuevita desde sus inicios, y espero que lo sigas siendo durante mucho, mucho tiempo.
Muchas felicidades.
Te quiero muchísimo. 💛