31/03/2026
Hay algo que pasa cuando no pones límites y es que no te cuidas como te mereces.
Empiezas a decir “sí” cuando en realidad querías decir “no”. Te callas para no incomodar. Te adaptas para no perder a nadie. Y poco a poco, sin darte cuenta, te vas dejando a ti en último lugar.
Es entonces cuando llega la rabia, el enfado, la tristeza o la ansiedad. Pero, sobre todo, te haces esta pregunta: “¿Por qué siempre soy yo quien cede?”
No poner límites no te hace mejor persona, te desconecta de ti.
Ponerlos, en cambio, no aleja a quien merece quedarse. Solo pone cada relación en su lugar y a ti también.
Porque cuidarte también es aprender a decir: “hasta aquí”.
Si esto resuena contigo, guárdalo. Y compártelo con alguien que también se esté olvidando de cuidarse y respetarse.