01/02/2026
La actualización de la ISO 3941:2026 introduce un cambio de gran calado en la clasificación de los incendios: la incorporación del nuevo tipo de fuego L, asociado específicamente a baterías de litio. No se trata de un matiz técnico, sino de un reconocimiento explícito de que los incendios vinculados al almacenamiento y uso de energía electroquímica no pueden seguir tratándose como fuegos convencionales.
La norma, desarrollada por la International Organization for Standardization (ISO), revisa y armoniza la clasificación de los fuegos atendiendo a la naturaleza del combustible, con el objetivo de evitar interpretaciones ambiguas y mejorar la eficacia de la respuesta ante incendios reales.
¿Qué es el fuego tipo L?
El fuego tipo L identifica los incendios originados en baterías de litio, caracterizados por fenómenos como la fuga térmica, la liberación de gases inflamables, la re-ignición espontánea y una elevada dificultad de extinción. Estos incendios presentan comportamientos que no encajan adecuadamente en las clases tradicionales A, B, C o D.
La ISO 3941:2026 reconoce que tratar estos escenarios como fuegos eléctricos o de metales conduce a errores operativos graves, tanto en la selección de agentes extintores como en la planificación de emergencias.
Por qué este cambio era necesario
Durante años, la prevención y la intervención frente a incendios de baterías de litio se han gestionado con criterios prestados de otras clases de fuego, a menudo sin base científica suficiente. Sin embargo, la evidencia acumulada en incendios industriales, centros logísticos y aparcamientos ha demostrado que:
El riesgo de re-ignición es elevado incluso tras una aparente extinción.
El enfriamiento prolongado es más determinante que la sofocación inicial.
La toxicidad de los gases liberados incrementa el riesgo para intervinientes y trabajadores.
La creación del fuego tipo L permite nombrar correctamente el riesgo, y en prevención, nombrar bien un riesgo es el primer paso para gestionarlo.
Impacto directo en la prevención de riesgos laborales
Desde el punto de vista de la PRL, la inclusión del tipo L obliga a revisar evaluaciones de riesgo, planes de emergencia y formación en todos los entornos donde existan baterías de litio: mantenimiento, logística, talleres, instalaciones industriales, centros de datos o flotas de movilidad eléctrica.
También plantea un reto claro para la formación técnica: seguir enseñando la clasificación clásica sin incorporar el fuego tipo L supone formar profesionales para un riesgo que ya no existe tal y como se les explica.
Una actualización que va por delante de la normativa
Aunque la ISO 3941:2026 no es por sí sola una norma legal, su influencia será clave en futuras actualizaciones reglamentarias, guías técnicas y requisitos de aseguradoras y organismos de control. El mensaje es claro: los incendios de baterías de litio no son una excepción, son una categoría propia de riesgo.
La incorporación del fuego tipo L no es una moda normativa. Es la constatación de que la transición energética y tecnológica también exige una prevención a la altura de los nuevos riesgos. En este caso, llegar tarde no es una opción.