15/01/2026
Nuestra interacción con el mundo va mucho más allá de los cinco sentidos tradicionales que solemos identificar: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Existen tres formas de percepción que operan de manera silenciosa pero fundamental en nuestra vida cotidiana, y que no siempre reciben la atención que merecen: la interocepción, la exterocepción y la propiocepción.
En los próximos tres vídeos vamos a hablar de estos sistemas sensoriales invisibles, pero esenciales.
Comenzamos por la interocepción, nuestro sensor interno. Es la capacidad de percibir lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo, como el hambre, la sed, la respiración, el latido del corazón o la sensación de cansancio. Sin una adecuada interocepción, podemos pasar por alto señales vitales como la necesidad de descansar o de alimentarnos. Pero además, lo que sentimos interiormente genera el puente desde el que respondemos a lo que pasa fuera de nosotros.
Aprender a regular toda nuestra vida interior (pensamientos y emociones), que nadie ve pero que nosotros percibimos, nos puede sacar de muchos embrollos.