04/03/2026
Aquí tienes 5 señales que marcan la diferencia:
1. Te explican qué va a pasar antes de tumbarte en la camilla.
Saber cómo será la sesión reduce la ansiedad.
Cuando no hay sorpresas, tu cuerpo se relaja mucho más rápido.
2. Te recuerdan que puedes decir que no o cambiar lo que necesites.
La presión. La postura. Las zonas que se trabajan.
El consentimiento debería sentirse natural, no incómodo.
3. Durante la sesión se interesan por tu comodidad.
Un simple “¿Qué tal la presión?” demuestra atención y presencia.
4. No te levantan con prisas al terminar.
Tu cuerpo y tu sistema nervioso necesitan unos minutos para integrar el trabajo.
Si quieres quedarte un rato más en la camilla, está perfectamente bien.
5. Se respeta el silencio.
No tienes que mantener conversación si no te apetece.
Este es tu espacio. Tu tiempo.
No son detalles extra. Son la base.