05/04/2026
Él vive, y eso lo cambia todo.
La cruz no fue el final,
fue el comienzo de una luz que no se apaga.
La tumba vacía lo confirma:
la oscuridad no tuvo la última palabra.
Y al resucitar, Cristo transformó la cruz
en un FARO inquebrantable.
En medio de tu noche y tu tormenta,
ya no caminas a ciegas.
Él no quedó en el pasado;
vive para guiar tus pasos hoy.
Porque al vencer la muerte,
nos dio una dirección que jamás se apaga.
Hoy, más que nunca,
Su luz sigue alumbrando el camino.
Él ha resucitado.
Y es nuestro FARO.
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