08/03/2026
Kathleen Stock critica en esta nota la expansión excesiva del diagnóstico en , especialmente en adolescentes y chicas jóvenes.
Lo que originalmente era un trastorno grave y evidente (principalmente en niños varones, con déficits severos de comunicación, conductas repetitivas extremas, meltdowns violentos y discapacidad intelectual), ahora incluye a miles de adolescentes con ansiedad alta, hipersensibilidad, problemas emocionales o rechazo escolar, sin déficits claros de comunicación o intelecto. Stock ve esto como una dilución del concepto que perjudica a las personas con diagnósticos en TEA graves (los que realmente necesitan apoyo intensivo) al quitarles atención y recursos, mientras patologiza innecesariamente a chicas con problemas típicos de la adolescencia.
El concepto de “masking” (enmascaramiento) es central en esta expansión y Stock lo cuestiona con fuerza. Según la explicación popular, muchas chicas autistas “ocultan” sus dificultades sociales con gran esfuerzo intelectual, lo que les genera ansiedad extrema y las hace pasar desapercibidas. Pero Stock argumenta que si alguien es lo suficientemente hábil como para compensar perfectamente sus déficits sociales durante años (sonriendo, manteniendo conversaciones, integrándose en grupos), eso no suena a autismo clásico, sino más bien a ansiedad social, introversión o simplemente una personalidad reservada. Para ella, el “masking” se ha convertido en una explicación conveniente sin base científica sólida, que permite meter en el espectro a casi cualquiera que se sienta abrumado socialmente.
Uta Frith, una de las científicas más influyentes que ayudó a popularizar el “espectro autista” durante décadas, acaba de romper con su propio legado. En una entrevista reciente en TES, (enlace: tes.com/magazine/teach… ) Frith declara que “el espectro se ha colapsado”: ya no es una herramienta clínica útil porque agrupa casos demasiado distintos. Propone sacar del espectro a las diagnosticadas en adolescencia o más tarde, sin déficits claros de comunicación o intelecto, pero con “hipersensibilidad” y ansiedad social extrema (grupo mayoritariamente femenino). Sobre el masking, es tajante: “no tiene base científica” y añade que “todos enmascaramos cosas todo el tiempo para adaptarnos a las normas sociales”. Frith no niega que esas chicas necesiten ayuda, pero insiste en que etiquetarlas como autistas no es correcto ni útil. Stock celebra esta postura y pide que deje de robar recursos a los autistas severos y de patologizar innecesariamente a adolescentes emocionalmente vulnerables.
https://www.tes.com/magazine/teaching-learning/general/uta-frith-interview-autism-not-spectrum?fbclid=IwdGRjcAQasdJleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZAo2NjI4NTY4Mzc5AAEepF6e90wseUxiXJt6iAi966y_pUbJzMz_SKJZF0e8S-7wBGU_zTw6vd8h_Jk_aem_0NEBxEGRzbRo_raH1d5zKQ
The autism spectrum has widened to the point of collapse, affecting how teachers should support autistic pupils in the classroom, researcher Uta Frith tells Helen Amass