22/01/2026
Medicación en TDAH. En España usan estos fármacos más de 200.000 personas, casi el doble que en 2010, aunque los especialistas calculan que hay muchos más afectados.
Se trata sobre todo con cinco fármacos ―metilfenidato, dexanfetamina, lisdexanfetamina, atomoxetina y guanfacina―, que actúan modulando los sistemas dopaminérgico y noradrenérgico del cerebro, lo que mejora la atención sostenida, la autorregulación y el control de impulsos, y reduce conductas desadaptativas.
Entre los adultos, el crecimiento es acusado en todos los países y particularmente intenso entre las mujeres, con aumentos que llegan a más del 1.000%, aunque partiendo de cifras muy bajas a comienzos de la década. Aunque los varones siguen siendo mayoría entre los menores que empiezan tratamiento, la brecha entre sexos se ha ido cerrando y, entre los adultos, ya se observa un cambio de patrón: en algunos países hay más mujeres que hombres que inician medicación en los últimos años, un giro que apunta a un reconocimiento tardío del TDAH femenino más que a un fenómeno exclusivo de la infancia.
Personal y profesionalmente, me preocupa desde siempre como también es comentado en la nota, lo siguiente: el sobrediagnóstico y un sobretratamiento de la población, es decir: “Muchos fracasos escolares y bajos rendimientos educativos se intentan resolver mediante la medicación [...]. Es habitual, niños y adolescentes con elevadas dosis de MPH con la inútil intención de solucionar una dislexia, discalculia y/o el fracaso en el rendimiento escolar.
Como así mismo, los influencers, líderes de opinión y medios de comunicación, de términos como ‘neurodivergente’, una categoría sin reconocimiento médico que acaba englobando múltiples diagnósticos, muchos de ellos difíciles de delimitar con precisión. Subyace a todo ello una medicalización de la vida.
Cochrane pide más investigación y cautela con su uso.
Es defintiva, pienso que se debe evitar el infradiagnóstico, el infratratamiento como la medicalización excesiva ya que sabemos que sin recursos económicos personales como por parte de organismos sociales ni tratamientos semanales por la pública, una caja de intuniv o concerta, prácticamente cualquier familia puede comprar.
Dra Denise Medici
En España usan estos fármacos más de 200.000 personas, casi el doble que en 2010, aunque los especialistas calculan que hay muchos más afectados