17/02/2026
La primavera no llega, se insinúa.
Como la nieve cuando deja de resistirse al sol.
Como un esmalte llamado Snowflake que promete copos de nieve y termina derritiéndose en unos puntos donde la pasta lo absorbe y lo reclama.
Primero cambia la luz.
Después el aire.
Y, sin darnos cuenta, también cambiamos nosotros.
La cerámica siempre ha sabido de estaciones.
Desde la paciencia del secado hasta la distancia que mantenemos con el horno.
Puedes planificar cada detalle. Pesar, probar, anotar. Y luego aplicas un esmalte en otra pasta... y todo reacciona distinto.
Lo que era blanco nieve
se vuelve un deshielo.
Lo que era control
se vuelve paisaje del imprevisible.
Efectos que parecen vivos.
Superficies que respiran.
Accidentes que no estaban en el guion
pero que, misteriosamente, tenían que ocurrir.
Algo así empieza a sentirse en Fango.
Un cambio que nos rompe: transforma.
Lo que parecía sólido se reconfigura.
Lo que estaba en pausa, despierta.
La primavera no promete exactitud.
Promete movimiento.
Y nosotros estamos felices de abrazarlo.
Con la calma de quien sabe que lo imprevisible también florece ⚜️