27/04/2026
EL HOMBRE QUE SE DESPERTABA A LAS TRES
En un apartamento de Madrid, Andrés abrió los ojos a las 3:17 de la madrugada.
Otra vez.
No era la primera noche.
Ni la quinta.
Siempre a la misma hora.
Miró el techo.
Oscuro. Quieto. Silencioso.
No tenía hambre.
No tenía sed.
No tenía sueño.
Solo esa sensación.
Como si algo dentro siguiera despierto aunque el cuerpo no pudiera más.
Se giró en la cama.
Intentó volver a dormirse.
No pudo.
En Medicina Tradicional China, despertarse entre la una y las tres de la madrugada suele hablar del hígado.
No del órgano físico solamente.
Del lugar donde se acumula lo que no se descarga.
La tensión.
La irritación.
Lo contenido.
Andrés cerró los ojos.
Y lo vio claro.
Llevaba semanas tragándose respuestas.
Apretando la mandíbula.
Diciendo “da igual” cuando no daba igual.
El cuerpo dormía.
Pero lo retenido no.
Se incorporó despacio en la oscuridad.
Y entendió algo incómodo:
no se despertaba por la noche…
lo despertaba lo que llevaba días sin soltar.