22/01/2026
✨ 𝓗𝓲𝓼𝓽𝓸𝓻𝓲𝓪𝓼 𝓺𝓾𝓮 𝓲𝓷𝓼𝓹𝓲𝓻𝓪𝓷 ✨ Cuando Allison empezó a acompañar a Rosa, todo era silencio, cautela y una mirada triste... Rosa se mostraba reservada, hablaba poco y le costaba confiar. Pero detrás de esa mirada también había una enorme sensibilidad… y una historia esperando ser escuchada.
El cambio no llegó de golpe. Llegó con constancia, paciencia y presencia real.
Con conversaciones sin prisas, sin forzar nada. Con escucha, bailes improvisados, dinámicas, cariño… y sí, también con platos cocinados con amor, porque a Rosa le encanta cómo cocina Allison. 💕
Poco a poco, Rosa volvió a hablar de ella, de su pasado, de lo que sentía.
Y empezó a cambiar.
Hoy vuelve a salir a la calle casi cada día. Va a tomar café, a la peluquería, se arregla, se cuida. Ha retomado actividades que había dejado atrás, como coser o tejer, y al verse capaz… su cara se iluminó.
“Me siento más viva”, le dijo a Allison.
Para Allison, cada uno de estos avances es enorme.
Porque no son solo gestos: son señales de que Rosa vuelve a sentirse parte del mundo, a recuperar su identidad y su dignidad.
Hace unas semanas fue su cumpleaños.
Allison le preparó una tarta para que ese día no pasara desapercibido. Desde Atès a Casa le hicimos llegar una planta de Pascua y una tarjeta.
Rosa se emocionó mucho. Dijo que hacía años que nadie tenía un detalle así con ella y que no quería que ese día se acabara.
“Gracias, me has devuelto la alegría”, le dijo a Allison.
Unas palabras sencillas, pero llenas de verdad.
Porque el SAD no va solo de tareas.
Va de acompañar, sostener, escuchar… y devolver vida.
💫 Gracias, Allison, por cuidar así.
💫 Gracias, Rosa, por dejarnos formar parte de tu historia.
💕