29/01/2026
La inflamación es un mecanismo natural de defensa del organismo, pero cuando se mantiene en el tiempo, es decir, se cronifica, puede convertirse en un gran problema.
La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica de bajo grado, que provoca la destrucción de los tejidos que sujetan el diente. El origen de la inflamación sistémica es bacteriano, por la presencia de placa bacteriana en la boca, unido a otros factores genéticos. Las bacterias periodontales y sus productos no sólo provocan inflamación local en los tejidos periodontales, sino que pasan al torrente sanguíneo pudiendo repercutir en otros órganos.
Diversos estudios demuestran que la respuesta del organismo a estas bacterias en sangre conduce a la elevación de los marcadores inflamatorios. Se ha observado que estos marcadores pueden participar en la formación de placas de ateroma, que son clave en la aparición de enfermedades cardiovasculares (ECV). Además, la inflamación sistémica que provoca la periodontitis contribuye a la alteración en la vasodilatación y en la función del endotelio de los vasos sanguíneos, y al aumento de su rigidez. Esta rigidez aumenta la presión arterial, que es un factor de riesgo claro en las ECV.
Cuidar la salud de las encías no solo ayuda a mantener los dientes, sino que contribuye a reducir una inflamación sistémica o generalizada en el organismo. Por eso, la prevención de la enfermedad periodontal forma parte de un enfoque integral de la prevención de la salud y los accidentes cardiovasculares.