28/04/2026
Aunque no siempre es posible eliminar el estrés, sí se pueden adoptar medidas para minimizar su impacto en la salud oral. Mantener una rutina de higiene estricta es fundamental: cepillado al menos dos veces al día, uso de hilo dental y revisiones periódicas con el dentista.
También es importante prestar atención a señales como el sangrado de encías, la inflamación o la sensibilidad dental, ya que pueden ser indicadores tempranos de enfermedad periodontal que requieren valoración profesional.
Por último, incorporar hábitos saludables como una alimentación equilibrada, ejercicio físico regular o técnicas de manejo del estrés (como la respiración consciente o el descanso adecuado) no solo mejora el bienestar general, sino que también contribuye a mantener unas encías sanas.