09/03/2026
Recordando…
Desde siempre he entendido mi profesión como la parte técnica de la odontología. Dos profesiones distintas, pero inseparables en el resultado final: odontólogo y protésico dental.
La clave siempre ha sido la misma: comunicación, criterio y trabajo en equipo, con un único objetivo común: la salud del paciente.
Después de muchos años trabajando como odontotécnico en Dental Finestrat, la experiencia te enseña algo fundamental: los buenos resultados no dependen solo del laboratorio ni solo de la clínica, dependen del proceso. De cómo se planifica el caso, de cómo se toman las impresiones y de la información que recibe el laboratorio para poder trabajar con precisión.
Esa experiencia es la que intento trasladar cada día a las clínicas con las que colaboro. No por capricho, sino porque los detalles técnicos marcan la diferencia entre un trabajo correcto y un problema clínico.
Por eso sigo sin entender cómo, a día de hoy, continúo recibiendo impresiones con la prótesis del paciente posicionada en boca utilizando adhesivo de prótesis.
No es una cuestión de opinión, es una cuestión de procedimiento técnico.
En estos casos, lo correcto hubiera sido estabilizar la prótesis con silicona y posteriormente realizar una impresión con alginato.
Son pequeños gestos clínicos que facilitan enormemente el trabajo del laboratorio… y que, sobre todo, mejoran el resultado final para el paciente.
Porque cuando cada profesional hace bien su parte, la prótesis funciona.
Cuando no, simplemente trasladamos el problema de la clínica al laboratorio.