24/04/2026
Aprender a aceptar lo que la vida te trae es quizá una de las tareas más difíciles. Nuestro ego trata de imponer una determinada versión de cómo las cosas debieran ser. Cuando uno acepta y permite que las cosas sean como son, no hay mayor liberación y paz interior. Uno puede estar en la vida sin "sufrirla", sólo "viviéndola", pero sabiendo que yo sólo estoy "experimentando".
Puede que las cosas que se te presenten no te gusten, te supongan un esfuerzo, o no te las esperes y te pillen desprevenido, pero siempre tienen mucho que aportarte en tu aprendizaje, si estás dispuesto a verlo así.
Cuando queremos forzar las cosas, en un sentido u otro, no podemos disfrutarlas ni experimentarlas, estamos empeñados en que el resultado se ajuste a nuestras expectativas y no a lo que verdaderamente está ocurriendo. Es como ir de viaje a un país exótico queriendo encontrar lo mismo que en la ciudad que vives. Cuando te abres, te entregas a la experiencia, y dejas que la vida te sorprenda, vas a encontrar miles de matices que ni te habías podido imaginar. Salir de nuestro acostumbrado blanco y negro te da la posibilidad de vivir un sinfín de oportunidades nuevas, de VIVIR, así, con mayúsculas.
Y cuidado con la tendencia de confundir el "aceptar lo que la vida te trae" con no hacer nada o dejarse llevar. Nuestra mayor responsabilidad es cuidarnos y procurarnos nuestro bienestar, y no nos cuidamos cuando no nos movemos o dejamos nuestra voluntad en manos de unos u otros.