08/03/2026
A veces dos datos, puestos uno al lado del otro, dicen más de lo que parece.
Que la mayoría de profesionales de la psicología sean mujeres y que también sean ellas quienes más acuden a terapia invita a pensar en algo más amplio que la propia profesión: cómo la sociedad nos ha enseñado a relacionarnos con el malestar emocional.
Durante mucho tiempo, expresar emociones, hablar de lo que duele o pedir apoyo se ha asociado más con lo femenino que con lo masculino. Y eso tiene consecuencias: no solo en quién busca ayuda, sino también en quién se siente más identificado con profesiones vinculadas al cuidado emocional (y al cuidado en general).
Cuidar la salud mental, hablar de lo que nos pasa o pedir apoyo cuando lo necesitamos no debería depender del género. Es, simplemente, una forma de cuidar de nosotros mismos.
Cuanto más normalicemos hablar de lo que nos pasa, pedir apoyo y cuidar nuestra vida emocional, más cerca estaremos de que la salud mental sea realmente algo accesible para todos.