11/02/2026
En las mascaradas todos parecen impecables.
Sonríen. Saludan. Bailan.
Nadie sabe qué hay debajo.
Fuera de los salones tampoco.
Hay máscaras que no tienen plumas ni brillo.
Tienen frases:
“Estoy bien.”
“No pasa nada.”
“No quiero molestar.”
No son teatro.
Son supervivencia.
Y a veces, lo más valiente no es elegir otra máscara.
Es encontrar un lugar donde poder quitártela.