23/03/2026
HIPERTENSIÓN ARTERIAL
EN LA MENOPAUSIA
La menopausia es una etapa natural en la vida de la mujer que conlleva una serie de cambios hormonales, físicos y emocionales. Aunque muchas mujeres no lo saben, en esta etapa, la probabilidad de desarrollar presión arterial elevada se incrementa de forma significativa, convirtiéndose en un factor clave par ala salud cardiovascular. El principal motivo de este aumento esta relacionado con la disminución de los estrógenos, hormonas que hasta ese momento ejercían un efecto protector sobre el sistema cardiovascular. Los estrógenos ayudan a mantener los vasos sanguíneos flexibles y favorecen una buena circulación, pero cuando sus nivele descienden, las arterias pueden volverse más rígidas, lo que provoca que le corazón tenga que ejercer mayor fuerza para bombear la sangre, elevando así la presión arterial. Otra función esencial que se pierde con la disminución de estrógenos es la capacidad que estos tienen de proteger contra el colesterol malo o LDL, lo que también contribuye a elevar las cifras de tensión arterial.
OTROS CAMBIOS
A estos cambios hormonales obedecen también el aumento de peso, especialmente a nivel abdominal, propio de esta etapa, así como alteraciones del metabolismo, del descanso nocturno y del estado de ánimo. Se unen el estrés, la ansiedad y la reducción de la actividad física, factores todos que repercuten en la elevación de las cifras de presión arterial, que en la mayoría de los casis no produce síntomas evidentes, de ahí que se la conozca como la ´´enfermedad silenciosa´´.
QUÉ HÁBITOS DEBES ADQUIRIR
1. Mide tu tensión de forma periódica, tanto en la farmacia como en el centro de salud. Una presión arterial normal debe estar por debajo de 120/80mm Hg. La detección temprana de la hipertensión es clave para prevenir problemas cardiovasculares como el infarto de miocardio, el ictus o la insuficiencia cardíaca.
2. Sigue una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y pescado, y baja en sal y alimentos ultra procesados, lo que ayuda a mantener una presión arterial adecuada.
3. Practica ejercicio físico de manera regular: caminar, nadar o realizar actividades de fuerza moderada .
4. Controla el estrés y la ansiedad.
5. Deja el tabaco y el alcohol.
6. Procura descansar y dormir al menos 7-8 horas al día.
7. En algunos casos, cuando estas medidas no son suficientes, puede ser necesario el tratamiento farmacológico.