14/02/2026
¿Cuántas veces has dicho "sí" queriendo decir "no" solo por miedo a la reacción del otro?
A menudo confundimos ser buena persona con la incapacidad de poner límites. Pero cuando cedemos constantemente para evitar un conflicto, el conflicto no desaparece: se traslada a nuestro interior en forma de ansiedad, agotamiento y resentimiento.
Aprender a decir "no" no es un acto de egoísmo, es un ejercicio de higiene mental. No eres responsable de la frustración de los demás cuando decides cuidar tu tiempo y tu energía.
Recuerda: quienes se benefician de que no tengas límites son los mismos que se molestarán cuando empieces a ponerlos.
El límite que hoy te genera culpa es el mismo que mañana te dará libertad. Si sientes que has perdido tu espacio por intentar cuidar el de todos los demás, mi consulta está abierta.