19/02/2026
A veces hemos aprendido a asociar vínculo con tensión,
con miedo a perder,
con tener que estar siempre en guardia.
Vincularse no es fundirse ni desaparecer en el otro.
Es poder compartir la mirada
sin dejar de ser quien uno es.
En los vínculos sanos también hay conflicto.
Hay momentos de ajuste,
y otros en los que el cuerpo puede aflojar.
Cuando hay seguridad,
el sistema nervioso no necesita estar todo el tiempo defendiéndose.
Y eso se nota.
No porque no haya dolor nunca,
sino porque no es lo único que hay.