01/02/2026
Controlar el miedo con Ho’oponopono
El miedo es una emoción ancestral que nace cuando nos sentimos separados, vulnerables o amenazados. A veces aparece con un nombre claro; otras, se disfraza de ansiedad, preocupación, inseguridad o necesidad de control. Desde la mirada de Ho’oponopono, el miedo no es un enemigo que debamos combatir, sino una memoria que pide ser sanada.
Ho’oponopono nos recuerda que todo lo que experimentamos tiene su origen en nuestro interior. El miedo surge cuando en nuestro subconsciente se activan recuerdos antiguos, experiencias no resueltas, creencias heredadas o emociones acumuladas. No somos culpables de ello; simplemente somos responsables de limpiar esas memorias para volver al estado natural del ser: la paz.
Cuando el miedo aparece, la práctica no consiste en rechazarlo ni en analizarlo sin fin, sino en abrazarlo con amor y soltarlo. Al repetir conscientemente las palabras sagradas —Lo siento, Perdóname, Gracias, Te amo— estamos hablando a nuestra divinidad interior, permitiendo que ella transmute aquello que ya no necesitamos cargar.
Decir Lo siento es reconocer que algo en nosotros ha creado esa percepción de miedo. Perdóname abre la puerta a la liberación, no desde la culpa, sino desde la compasión hacia uno mismo. Gracias expresa confianza en que la limpieza ya está ocurriendo, incluso aunque la mente no lo comprenda. Y Te amo es la vibración más elevada, capaz de disolver cualquier sombra interior.
Controlar el miedo con Ho’oponopono no significa eliminarlo de inmediato, sino perderle el poder. El miedo se debilita cuando dejamos de identificarnos con él y permitimos que sea limpiado. Poco a poco, la inquietud se transforma en calma, la rigidez en confianza, y la incertidumbre en entrega.
Cada vez que el miedo se presenta, es una oportunidad para volver al presente y recordar que no estamos solos. La divinidad actúa en silencio cuando le damos permiso. Al practicar Ho’oponopono, soltamos la necesidad de controlar el futuro y aprendemos a descansar en la certeza de que todo se ordena para nuestro mayor bien.
Así, el miedo deja de ser un obstáculo y se convierte en un maestro que nos guía de regreso al amor, a la seguridad interior y a la paz que siempre ha habitado en nosotros.