04/02/2026
Si tu dolor cambia, muchas veces no es mala señal: es información.
La mayoría de personas esperan esto: “me duele → tratamiento → desaparece”.
Pero en realidad, eso es lo menos frecuente.
Lo habitual es que el dolor evolucione por fases, como un semáforo 👇
🔴 Persistente: alto y constante (parece que no da tregua).
🟠 Fluctuante: sube y baja, pero todavía está “en el sistema”.
🟡 Episódico: aparecen picos (crisis) y vuelve a bajar.
🟢 Residual: queda una molestia baja y estable mientras terminas de recuperar tolerancia.
📌 Dos matices importantes:
Un pico no significa que vuelvas a cero. Si has mejorado y un día (estrés, sueño, carga, trabajo, deporte) aparece un repunte, muchas veces entra dentro de una evolución normal: un sistema que aún está sensible, no un “fracaso”.
El paso entre fases no tiene un ritmo fijo. Puede cambiar en días o tardar meses, según el tipo de problema, la estructura implicada, el contexto y cómo se gestione la carga. No todas las lesiones evolucionan igual.
La clave es identificar en qué fase estás para ajustar lo que toca: carga, descanso relativo, movimiento, fuerza, hábitos y progresión.
Si tienes dudas sobre tu caso o no sabes en qué fase estás, pide cita y lo valoramos.