05/03/2026
“No todo es falta de atención. A veces es el contexto.”
En sesiones vemos a niños/as a los que se les pide atender más en clase, concentrarse mejor o esforzarse más sin tener en cuenta algo fundamental: la atención no funciona igual en todos los contextos.
El estrés, la sobreestimulación, las pantallas constantes, la presión académica o la falta de descanso afectan directamente a la capacidad de concentración.
No es que el cerebro “no quiera”, es que está saturado.
La atención se construye con seguridad, rutinas y
acompañamiento. No mejora a base de castigos o comparaciones. Tampoco es solo una cuestión de voluntad.
Como profesionales (y como sociedad), necesitamos mirar más allá de la conducta y preguntarnos:
¿Qué le está pidiendo este contexto a su sistema nervioso?
Acompañar no es exigir más, es entender mejor. 🧠