15/02/2026
Hoy no es un día para hablar de lazos.
Es un día para hablar de nombres.
Cada año, miles de niños reciben un diagnóstico que nunca debería formar parte de su infancia. Y sin embargo, ahí están: entrando en hospitales en lugar de parques, aprendiendo palabras médicas antes que verbos irregulares.
El cáncer infantil no es una versión pequeña del cáncer adulto.
Es diferente. Biológicamente distinto. Y necesita investigación específica.
La buena noticia hoy es que cada vez mas sobreviven en países con acceso a tratamiento.
Detrás de cada estadística hay algo que no aparece en los estudios clínicos:
Padres que aprenden a dormir sentados.
Hermanos que esperan.
Niños que sonríen incluso en días difíciles.
Hablar de cáncer infantil no es generar miedo.
Es generar conciencia.
Es apoyar la investigación.
Es acompañar sin invadir.
Es entender que después del tratamiento también hay vida… y seguimiento.
Hoy, desde la farmacia, queremos recordar algo importante:
La información rigurosa, el acompañamiento sanitario y el apoyo emocional también forman parte del tratamiento.
Porque ningún niño debería ser definido por su diagnóstico.
Y ninguna familia debería sentirse sola.