17/12/2025
Realmente esto es normal en el siglo XXI!!!!
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"MAMÁ NO QUIERO VOLVER AHÍ”; LA INDIGNACIÓN DE UN NIÑO EN JAÉN AL QUE LE IMPIDIERON ENTRAR CON SU SILLA DE RUEDAS A UN PARQUE INFANTIL.
El protagonista de esta historia tiene 9 años, va en silla de ruedas y su próximo cumpleaños lo va a celebrar en un parque lleno de camas elásticas y toboganes. Porque así es este pequeño. Quizás no pueda caminar con sus propias piernas, pero sí puede saltar, a su forma, en una colchoneta si sus amigos también lo hacen. A su corta edad no conoce límites, o al menos no los pone él. Porque alguno sí se ha encontrado.
"Mi hijo sufrió una lesión medular a los tres años, y desde entonces vive en silla de ruedas, pero es un niño feliz que hace de todo y lleva una vida completamente normal, aunque a veces cueste un poco más", explica.
Una vida normal, interrumpida;
Para que pueda entenderse cómo es la capacidad de este niño para moverse por este tipo de atracciones infantiles, su madre explica que sus terapias se desarrollan en colchonetas, camas elásticas y circuitos de obstáculos, por lo que forman parte de su vida diaria y de su entrenamiento para jugar con normalidad. "Vamos a una media de 30 cumpleaños al año, y en la mayoría de los parques nunca hemos tenido problemas para que entre con su silla", añade María.
Pero aquel día todo se complicó desde el principio. "Llegamos tarde porque los aparcamientos reservados para personas con discapacidad estaban ocupados por coches sin distintivo", lamenta. "Di mil vueltas hasta poder dejar el coche, y cuando por fin llegamos, había siete escalones para acceder a la zona de juego, y hasta tres empleados me dijeron que mi hijo no podía pasar con su silla", relata la madre.
A pesar de sus intentos por negociar y buscar soluciones, la respuesta, asegura, fue siempre negativa. "Tuve que coger a mi hijo en brazos, pesa más de 50 kilos, y meterlo con la ayuda de otro padre en el parque", cuenta resignada. "Lo peor es que ni siquiera me permitieron quedarme junto a él, así que estuvo solo, sin su silla, y apenas pudo jugar 15 minutos de la hora contratada", dice María, que ya ha rellenado una hoja de reclamaciones.
La indignación y la impotencia;
María asegura que la situación fue humillante y dolorosa, porque ocurrió delante de otros niños y de sus amigos. "Nosotros nos esforzamos cada día para que él viva sin límites, y que un establecimiento se los imponga así, es durísimo". Porque a ellos les han enseñado que en la vida los límites se los pone uno mismo: "Conseguir que él pueda disfrutar de una vida lo más normal posible nos ha costado años de trabajo, terapias y hospitales. Que encima te lo compliquen en un parque, duele mucho", asegura.
El niño lo vivió todo. Con nueve años se es consciente de lo que pasa a tu alrededor, por eso lo tiene claro, lo primero que le dijo a su madre fue: "Mamá, no quiero volver ahí", porque le encantan ese tipo de parques infantiles, pero no está dispuesto a volver a recibir el trato que aseguran que recibieron.
A pesar de esta mala experiencia, la familia tiene muy claro como quieren celebrar su décimo cumpleaños. El próximo 24 de enero tendrá lugar su fiesta en un parque totalmente accesible en Torredelcampo (Jaén), donde podrá disfrutar de camas elásticas, toboganes y castillos hinchables con sus amigos sin que su silla de ruedas suponga un obstáculo.