22/03/2020
Empezamos la meditación mundial
La Meditación del Coronavirus
SÁBADO, 21 DE MARZO DE 2020
La razón por la que estamos hablando sobre este nuevo virus, Covid-19, es que ninguno de nosotros desea morir. O hablando sin rodeos, por nuestro miedo a la muerte. Ante cualquier recordatorio de nuestra inevitable mortalidad, nos cagamos de miedo, y el miedo trae consigo una especie de locura ciega.
Así pues tenemos la opción de seguir poniendo a lavar nuestros pantalones –o usar esta nueva situación con inteligencia. La meditación siempre es la clave para la inteligencia, así que empecemos por ahí.
Claridad
Un aspecto fundamental de la meditación es ver las cosas tan claras como son, en lugar de verlas a través de nuestras mentes condicionadas o de nuestras creencias, prejuicios o emociones... En resumen consiste en usar la mente en lugar de ser usados por ella.
Entonces, ¿cuál es la situación actual?
Hablando de pantalones cagados, por ejemplo, la OMS informa que cerca de 1.5 millones de personas mueren cada año por “enfermedades diarreicas”. ¿Cuándo fue la última vez que viste un titular en primera plana hablando del índice de mortalidad por diarrea? ¿O que ocurriera una caída de la bolsa de valores por diarrea? A la inversa debe ser muy común, pero quizá debamos relajarnos un poco. Hasta ahora han mu**to por causa de este virus algunos miles de personas.
Como se señala con frecuencia, una gripe invernal normal mata a alrededor de 400,000 de personas cada año. Si miramos alrededor, cerca de 60 millones de personas mueren cada año, !y te preguntas si se trata de una epidemia de la mente o del cuerpo! Quizá de ambas.
Los accidentes de tráfico están en el mismo rango que la diarrea o la tuberculosis, 1.5 millones mas que mueren por cada una de estas causas, mientras que la malaria alcanza aproximadamente a la mitad de esa cifra.
Eso no es nada si se compara con los “4.2 millones de muertes cada año como resultado de exposición a la contaminación ambiental (aire libre)”, o los “3.8 millones de muertes cada año como resultados de la exposición doméstica al humo de estufas para cocinar de combustibles sucios” que reporta la OMS. El Banco Mundial calcula que la contaminación drena la economía global con $5 trillones anualmente.
Además, existen causas de muerte menores, como los suicidios que suman cerca de 800,000 por año y los homicidios que rondan los 400,000 cada año.
Al menos cuando todo lo demás falla nos quedan hospitales, pensamos. ¡Oops! “La incidencia de eventos adversos resultado de recibir cuidados en condiciones inseguras puede ser una de las 10 causas principales de muerte y discapacidad en el mundo.” La OMS también informa que, “cada año se producen 134 millones de eventos adversos provocados por cuidados hospitalarios en condiciones inseguras en países de ingresos bajos y medianos (PBMI), que resultan en 2.6 millones de muertes al año.”
Sinceridad
Uno de los aspectos clave de la meditación es no confundir la sinceridad con la seriedad. Esta última es sólo una enfermedad de la mente. ¿Por qué todos se visten de negro en los funerales? Es sólo una convención para demostrar cuán tristes estamos y cuán sinceros somos en nuestra tristeza. ¿Cómo puede una convención ser sincera? Es sólo una formalidad. De cualquier manera, ¿por qué la tristeza? ¿Por qué no celebrar una vida maravillosa y dar a la persona fallecida una gran despedida a donde quiera que vaya en la siguiente parte de su viaje?: la celebración de una vida vivida. Y ahora podemos ser sinceros y dejar de fingir.
Para dejarlo claro, antes de que este Covid-19 haya recorrido su curso, muchos de nosotros moriremos. La pandemia de la Fiebre Porcina en 2009-2010 parece haber matado cerca de 300,000. La mayoría de nosotros ni siquiera lo recordamos.
Sí, los expertos esperan otra “grande”, como la gripe española de 1918 que mató al menos a 50 millones. También está claro que este Covid-19 no es esa “grande”. Pero sí, muchas personas van a morir por este nuevo virus, y tú yo podríamos estar quizás entre ellos.
Mientras aprendemos en este juego de los meditadores a ver las cosas de manera clara y objetiva, sin que nuestras creencias condicionadas coloreen el cuadro, sería bueno darnos cuenta con cuánta facilidad nos engañamos a nosotros mismos respecto a casi todo. Exactamente lo opuesto a la meditación, que implica ver las cosas como son en realidad. Como lo dice Osho: “Lo que es, es y lo que no es, no es”.
Autenticidad
Por ejemplo, si estamos tan alterados por esta epidemia y por el número de personas que están muriendo, ¿cómo podemos permitir que unos 15,000 niños mueran cada día – o sea, como 5.5 millones por año – por enfermedades fácilmente prevenibles? ¿Cómo podemos votar a políticos que suministran máquinas de matar a diferentes partes del mundo? Los Estados Unidos y Gran Bretaña están dando a los saudíes los medios para destruir a mujeres y niños en Yemen. Los rusos hacen lo mismo en Siria. El resultado de la invasión totalmente innecesaria de Iraq resultó en un número de decesos “fácilmente superior a 500,000.” ¡Y siguen muriendo!
Cuando los chinos tomaron Tibet, la población pudo abstenerse de votar a los líderes responsables, pero en su lugar se golpeaban el pecho con orgullo nacionalista. Duterte está matando a los adictos a las dr**as. La lista es interminable. Apoyamos a “nuestras naciones” cuando se trata de matar a “otros” o vender armas para hacer lo mismo, y luego nos quejamos amargamente que “nuestro” gobierno no nos protegió de este virus. Nosotros los humanos somos expertos en engañarnos a nosotros mismos con total hipocresía - ¿y luego hablamos de autenticidad?
Relajación
Un componente clave de la meditación es la relajación. Es algo de lo que la mente no sabe nada. La mente es un mecanismo creador de tensión. Nos mantiene tensos porque es lo que la mente hace para subsistir.
¿Cuál es la causa de la tensión? El miedo a la muerte. Pero comparado con todas las demás maneras de morir, ¿tiene sentido entrar en pánico por esta nueva puerta de salida?
De hecho, el miedo a la muerte es un tema antiguo para los meditadores. Los meditadores tibetanos crearon toda una nueva metodología alrededor de esto, llamada Bardo. Esencialmente, resulta que todos nuestros miedos se relacionan con el miedo a la muerte, al que nunca miramos, y en lugar de eso continuamos diciéndonos que sólo le pasa a los demás. De ahí la propuesta de Shakespeare de “Jamás preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti.” Lo que significa que cada muerte es una oportunidad para enfrentar nuestra propia mortalidad de manera abierta y honesta.
¿Qué opción tenemos en realidad? Algún día moriremos. Es inevitable. Resulta que la gente que ha explorado esto en profundidad, se han dado cuenta que la vida y la muerte son dos caras de la misma moneda. Y a menos que sepamos cómo morir, nunca sabremos cómo vivir y viceversa.
“De dónde surge la vida, de ese mismo lugar surgirá la muerte. Para ser más precisos, la vida y la muerte caminan juntas. Son como un par de alas o un par de piernas - una al lado de la otra.”
“Cada día vives, cada día mueres”.
“No es que después de setenta años, un día de pronto mueras. No es posible que sea tan repentino, sin razón -sólo recostado en la cama y mueres. ¿Y qué has estado haciendo durante setenta años? ¿Setenta años de entrenamiento de vida y todo termina tan sólo en un momento? No, el conteo más adecuado es que comienzas a morir el día que naces”.
“Cada día estás viviendo y muriendo, viviendo y muriendo; ambos procesos van juntos. En cierto punto del recorrido -setenta años, ochenta años, noventa años- la energía que te empujaba se termina. Las raíces ya no te sostienen, las raíces ya no te sustentan; te encoges, cierras los ojos y mueres”.
“Todas las meditaciones son de hecho sobre la búsqueda de las raíces de las que surge la vida y a los que la vida regresa - ¿a dónde? Si podemos encontrar las raíces, podemos encontrar de dónde obtiene su sustento. Y para conocer la vida universal como tu sustento, debes ir más allá de la vida y la muerte. Esta es la auténtica experiencia zen.” 1
Así pues, en lugar de huir de la muerte, es de hecho una gran oportunidad para disfrutar esa experiencia zen:
“Puedes usar esto como un gran momento. Todos estamos siempre en peligro.
“Conoces el viejo dicho: ‘Nunca mandes preguntar por quién doblan las campanas. Siempre doblan por ti.’ Cuando alguien muere, la campana de la iglesia informa a toda la comunidad. Pero nunca mandes a nadie a preguntar por quién doblan las campanas; siempre doblan por ti.’ Quien quiera que haya mu**to ahora... Cada muerte es tu muerte porque cada muerte es un recordatorio de que no estarás aquí por siempre. Cada muerte es una oportunidad para estar despiertos. Antes de que la muerte venga, usa la oportunidad de la vida para alcanzar algo que está más allá de la muerte”.
“No tiene sentido preocuparte porque simplemente te perderás este momento y no ayudarás a nadie.” Y no es sólo que tus padres y amigos y la persona a la que amas estén en peligro; el mundo entero está en peligro. Esa es la cuestión..”.
“Alguien está en peligro hoy, alguien más estará en peligro mañana - pero el peligro está ahí. Así que aprende el secreto para trascender el peligro”.
“El secreto es: comienza a vivir con más plenitud, con más totalidad, más alerta; para que puedas encontrar dentro de ti mismo algo que no puede alcanzarse por la muerte. Ese es el único refugio, la única seguridad, la única certeza. Y si deseas ayudar a tus amigos y a tu familia, deja que se hagan conscientes de este secreto.” 2
Así pues, ya se puede ver la oportunidad tan increíble que nos es dada cuando nos damos cuenta que ésta es una posibilidad para explorar nuestra mortalidad. La actitud convencional de ignorarla, implica de hecho reprimirla. Y nada que se reprima desaparece. Sólo se queda ahí y crece. Y de pronto todos comienzan a hablar sobre un virus de la gripe y perdemos el control. Sería mucho más inteligente aceptar esta realidad para que cuando llegue la muerte, cuando quiera que sea, estemos listos para morir. En el proceso, nos sentimos agradecidos por este regalo increíble llamado vida. Una provocación para vivir cada momento como si fuera el último. Una celebración del fenómeno más misterioso que existe: la vida.
Finalmente, este virus nos proporciona la oportunidad perfecta para que de hecho meditemos y no sólo hablemos del tema.
La meditación del coronavirus: Aspectos prácticos
Normalmente se nos persuade, conforme al enfoque tradicional “Occidental” hacia la vida, que debemos establecer nuestras metas en la vida y luego luchar y esforzarnos, concentrarnos y enfocarnos para alcanzar esas metas. La hipótesis subyacente, que jamás se comprueba, es que luego viviremos felices para siempre. El resultado inevitable de esto es que entre más luchamos y nos esforzamos, nos concentramos y enfocamos, más tensos nos ponemos.
El entendimiento “Oriental” es opuesto. Incluso si estamos interesados en el futuro, debemos entender que el próximo momento se deriva de este momento. La única manera que tenemos de darnos a nosotros mismos la mejor oportunidad de que el siguiente momento sea una experiencia hermosa es vivir este momento de manera tan hermosa como podamos; recibir lo máximo de este momento y entregar lo máximo a este momento. Y para ello necesitamos estar conscientes, alertas y darnos cuenta. Para lograrlo, debemos estar relajados.
Cómo evitar infectarnos
Una cosa que está totalmente en tus manos es estar consciente, alerta y darte cuenta. Exactamente lo que se precisa para minimizar el riesgo de contraer Covid-19 y exactamente la esencia de la meditación. Debemos estar realmente presentes a lo que ocurra a nuestro alrededor en el momento presente, en lugar de perder alrededor del 50% de nuestro tiempo fantaseando en un trance sobre algo que ocurrió ayer y que ya pasó, o algo que pudiera ocurrir mañana, pero aún no pasa. ¡Mientras nos sentimos infelices en el proceso!
La única manera en que nos vamos a infectar con este virus es si permitimos que el virus entre a nuestros cuerpos. El virus se asienta en los pulmones y en los conductos hacia los pulmones -el tracto respiratorio- de una persona afectada. Transmiten el virus a alguien más a través de la exhalación en gotitas minúsculas. Si inhalas esas gotitas, o quizá incluso si caen en tus ojos, el virus tendrá acceso a tu cuerpo. Obviamente, la gente infectada expulsará el mayor número de gotitas infectadas cuando tosa o estornude.
Se deduce entonces que el mayor riesgo de contagio de este virus se da cerca de una persona infectada que tose o estornuda. Por supuesto, quizá no tengamos idea de quién está infectado, así que debemos mantenernos tan alejados como resulte práctico de cualquiera que tosa o estornude. Los Centros para el Control y Prevención Enfermedades (CDC) de Estados Unidos dicen que el “contacto cercano” es “un radio de seis pies.” (Es decir, alrededor de dos metros).
Mascarillas
Si alguien tose o estornuda cerca de ti y arroja muchas gotitas infectadas al aire y tú tienes puesta una de esas mascarillas, cuando inhales, el aire entrará por un lado de la mascarilla, por lo que ésta no te protegerá. Si estás infectado y toses o estornudas, entonces la mayor parte de tus gotitas infectadas serán atrapadas por la mascarilla y protegerás a otros a tu alrededor para que no se infecten. El principal beneficio puede obtenerse pretegiendo tu cara de tus manos.
Una vez que una persona infectada ha expulsado estas gotitas al aire, son demasiado pesadas para permanecer en el aire y caen en cualquier parte.
Se reporta que el virus puede sobrevivir fuera del cuerpo en distintas superficies por lo menos algunas horas. El siguiente reto será evitar la transferencia de esos virus que pueden estar sobre tu cuerpo. La manera más probable en que esto ocurra es a través de las manos. Esto se considera como un riesgo de infección mucho menor que el de inhalar las gotitas directamente de una tos o estornudo infectado.
No existe manera de saber quién estornudó en dónde o cuándo, o dónde te están esperando esos virus. Cuando pones tus manos en la superficie donde alguien tosió recientemente, recoges los virus con tu mano. Luego, básicamente cuando tocas algo que han tocado otras personas o pones tus manos en superficies a las que otros han tenido acceso, existe un riesgo. Podrían ser tiradores, interruptores de luces, asideros en el tren subterráneo, efectivo... Podría ser cualquier cosa.
No tenemos que ser paranoicos a este respecto. Como se mencionó antes, la infección vía nuestras manos se considera como un riesgo menor al de inhalar directamente las gotitas infectadas de quien que tose o estornuda.
En este documento, un artículo publicado en el Journal of Hospital Infection, se estudió este riesgo, determinando que incluso con un contacto de manos de cinco segundos con una superficie contaminada, sólo el 1.5% de la carga viral se transfirió a las manos. Con otros virus, un contacto de cinco segundos podría transferir un tercio de la carga. Con Covid-19 aún no se realizan los estudios. Pronto se realizarán. De cualquier manera, esto implica un riesgo.
Cualquiera que sea la situación, estar muy consciente, alerta y darnos cuenta qué hacemos con nuestras manos está en nuestras manos - ¡literalmente! Es por eso que la OMS recomienda lavarse las manos con frecuencia. La CDC también recomienda lavarse las manos con agua y jabón cuando sea posible, porque el lavado de manos reduce las cantidades de todos los tipos de gérmenes y químicos en las manos.
El agua y el jabón no matan a los virus, pero si los desprenden, y se ha demostrado que son una barrera efectiva para la auto contaminación con el virus.
La CDC también tiene mucha información sobre los beneficios del jabón y el agua simples y como “no existe un beneficio de salud adicional para los consumidores que utilicen jabones con ingredientes antibacteriales en comparación con el uso de jabón común.”
Agregan, “Si el jabón y el agua no están disponibles, usar un sanitizante de manos con al menos 60% de alcohol puede ayudar a evitar que te enfermes y propagues gérmenes a otros.” El Journal of Hospital Infection, confirma la recomendación de la OMS “preferentemente aplicar geles con base de alcohol para la descontaminación de manos…” y particularmente los que tengan “base de 80% etanol o 75% 2-propanol.”
A menos que vivamos solos en una cueva, no podemos evitar del todo el riesgo de contaminar nuestras manos. Pero no contraeremos el virus directamente a través de nuestras manos. No va a penetrar en la piel intacta.
Infectarse uno mismo a través de las manos
El siguiente riesgo que podemos evitar es el de tocarnos la cara con las manos después de haberlas puesto en una superficie potencialmente infectada. De hacerlo, daríamos al virus la oportunidad de entrar en nuestra nariz, boca u ojos. Este estudio describe cómo los estudiantes se tocaban la cara con las propias manos un promedio de 23 veces por hora, con un contacto mayormente con la piel (56%), la boca (36%), la nariz (31%) y los ojos (31%).
Una vez más, la meditación es la clave. Debemos estar conscientes de dónde ponemos las manos. Como podrás imaginar, es un poderoso ejercicio de consciencia.
También parece existir evidencia de que el virus puede transmitirse a través de la o***a o las heces, por lo que evidentemente es importante lavarnos las manos después de visitar el sanitario.
Otro tema relacionado es comer alimentos seguros: El virus muere rápidamente a 70 grados C. Parece preferir el frío y tolera la congelación. Así pues, tiene sentido comer alimentos recién cocinados. Como reza el viejo adagio: “Asegúrate que la sopa esté demasiado caliente para que el camarero no meta los dedos!”
Así pues, los elementos clave de este ejercicio de consciencia de 24 horas son:
Estar muy conscientes de cualquiera a nuestro alrededor que pueda tener alguna señal de infección respiratoria, como una tos o estornudo. Mantente tan lejos como resulte práctico.
Asegúrate de lavarte las manos con frecuencia, en particular tras tocar superficies comunes, como los interruptores, picaportes, monedas o efectivos, y tras visitar un baño público.
Sécatelas completamente con toallas para manos limpias o toallas de papel.
No te toques la cara con las manos. Sólo asume que tus manos podrían estar contaminadas con el virus en cualquier momento. Si no nos tocamos la cara, el virus no tiene acceso.
Si existe la posibilidad de que estés infectado
Los síntomas de la infección pueden incluir: fiebre, tos seca, falta de aliento, y de manera menos común diarrea, dolor general en el cuerpo o cansancio y confusión. O puede no haber síntomas.
La infección se confirma con una prueba positiva a la presencia del virus. Si estás enfermo y es posible que estés infectado, la mejor recomendación hasta la fecha es ponerte a ti mismo en cuarentena y asegurarte de no infectar a nadie más. Los hospitales pueden ya estar muy concurridos, llenos de personas infectadas así que, si no estas infectado aún, ¡no sería un gran lugar a visitar para propósito alguno!
Ahora, la meditación vuelve a ser tu mejor amigo. La mente comenzará a entrar en pánico porque actualmente dicen que entre 1-2% de los infectados morirán. Esto es sólo un promedio. El riesgo para personas mayores con enfermedades existentes es mucho mayor que esto, y para jóvenes saludables es mucho menor.
No hay nada como la posibilidad de morir para ayudarnos a estar conscientes del valor de cada momento, de vivir este momento con totalidad. Mira qué rápido muchos temas que antes resultaban importantes se vuelven tan triviales en comparación.
De nuevo, la esencia de la meditación.
Si existe alguna duda, debes aplicar todos los procedimientos prácticos anteriores, a la inversa. De modo que no infectes a nadie más. Mantente consciente de no toser o estornudar en lugares públicos. Utiliza una mascarilla para proteger a otros de las gotas que puedas exhalar. Lavate las manos con frecuencia para minimizar la posibilidad de dejar virus en superficies públicas.
¡Es importante ser consciente de las superficies que tocas y que otros también pueden tocar, estés o no infectado!
El Journal of Hospital Infection, confirma que el “análisis de 22 estudios revela que los coronavirus humanos... Pueden desactivarse de manera eficiente mediante procedimientos de desinfección de superficies con etanol al 62–71% , peróxido de hidrógeno al 0.5% o hipoclorito de sodio al 0.1% dentro de1 minuto. Otros agentes biocidas tales como cloruro de benzalclonio al 0.05-0.2% o digluconato de clorohexidina al 0.02% son menos efectivos.”
Así pues, lo más probable es que no te vayas a infectar. Y si te infectas, lo más probable es que no mueras. Y si tú o yo morimos, entonces al menos nos dimos la oportunidad de transformar la muerte -por lo general nos asusta tanto que nos sumergimos en el miedo hasta la inconsciencia- en una oportunidad de morir con consciencia. Si no morimos ahora, moriremos un día, y cada momento de esta experiencia puede ser el más valioso de nuestras vidas.
FIN
P.D. Cuando todo esto termine quizás seremos lo suficientemente inteligentes para ver qué estamos haciendo que hace más probable que ocurran este tipo de epidemias, y otras que podrían resultar peores.
Por ejemplo, la población mundial crecerá este año un poco menos que nuestro incremento anual normal de unos 80 millones -equivalentes aproximadamente a añadir una nueva Alemania o Irán cada año.
Podríamos reflexionar sobre este hábito de atiborrar este planeta de personas y, en el proceso, desplazar -y alterar severamente- la fauna y flora naturales en todas partes. Comemos a cualquier animal en el que podamos poner nuestras manos, con frecuencia con métodos bárbaros de crianza, que hasta los criadores objetarían. Tal actuación antiestética e incivilizada de los humanos y animales apiñonados en una especie de danza de supervivencia horrenda, primitiva e inconsciente, sólo puede terminar en lágrimas. A menos que de verdad podamos convertirnos en una especie con más consciencia, en el futuro sucederan cosas mucho peores.
Si podemos alterar todo el planeta por esta sola enfermedad, que afecta principalmente a la generación de mayor edad, en su mayoría en este momento a hombres, entonces cómo es posible que estos hombres mayores tengan tantas excusas para no invertir en recursos similares para combatir el cambio climático -que potencialmente es un problema de salud y financiero mucho mayor y que afecta de manera desproporcionada a la generación más joven.
Si utilizamos esta situación actual como una llamada a despertar, y comenzamos a funcionar de manera más consciente, el sufrimiento y las muertes de la actual epidemia no habrán sido en vano.
Dr. Amrito