12/10/2025
He aquí una idea que rompe esquemas: aprender es algo totalmente natural y lo hacemos sin esfuerzo. Esta afirmación contradice una de las creencias más arraigadas en el ámbito profesional y académico: que el aprendizaje debe ser una lucha.
En realidad, lo que experimentamos como "esfuerzo" es a menudo la fricción de no alinear el contenido con nuestras preferencias de aprendizaje.
Como explico en mi libro Rebeldes del Aprendizaje, todos tenemos un "punto de entrada" preferido al asimilar nueva información. Identificarlo es la clave para desatar un aprendizaje más rápido y placentero, tanto para nosotros como para nuestros equipos.
Hay 3 enfoques universales para el aprendizaje efectivo (y para comunicar mejor):
El Concepto (El POR QUÉ): Necesitas entender el propósito, el fundamento o la filosofía detrás de la idea. ¿Por qué hacemos esto?
La Estructura (El CÓMO): Necesitas comprender la organización, el proceso y la mecánica para que funcione. ¿Cómo se organiza el material?
La Utilidad (El PARA QUÉ): Necesitas ver la aplicación práctica, el uso real y el resultado en la práctica. ¿Para qué sirve esta herramienta?
Si eres un líder, formador o simplemente quieres mejorar tu comunicación, asegúrate de responder a estas tres preguntas. Al ofrecer las tres perspectivas, garantizas que nadie se quede excluido y el aprendizaje o la asimilación del proyecto sea máxima.
¿Con cuál de estos enfoques te sientes más identificado al empezar un tema nuevo? ¿Concepto, Estructura o Utilidad?