13/02/2026
Hoy estuve revisando las cartillas de vacunación de mis hijos.
Las abrí casi como quien abre un álbum de recuerdos… con cuidado… con respeto… con un poquito de nostalgia.
Y sentí algo que no esperaba:
Tranquilidad.
Orgullo.
Alivio.
Ver cada vacuna marcada… cada fecha cumplida… cada espacio lleno…
me hizo pensar en todas esas veces que los cargué medio dormidos al centro de salud,
en los llantos después del piquete,
en las dudas, en el miedo, en el “¿sí será lo correcto?”
Y hoy entendí que sí.
Hoy, con el brote de sarampión que está pasando en México,
agradezco haber tomado esas decisiones aunque dieran miedo,
aunque dieran culpa,
aunque doliera escucharlos llorar unos minutos.
Porque la cartilla no es solo un papel.
Es protección.
Es prevención.
Es amor en forma de prevención silenciosa.
Serampión no es un simple sarpullido.
Puede causar complicaciones graves, hospitalización…
y en algunos casos, algo que ninguna mamá quiere ni imaginar.
Y no… este post no es para juzgar a nadie.
Es para recordar algo importante:
Las vacunas no son moda.
No son opinión.
Son una herramienta que ha salvado millones de vidas.
Hoy vi esas cartillas completas…
y sentí paz.
Porque criar también es esto:
Tomar decisiones incómodas hoy…
para proteger el mañana.
Si eres mamá, papá, abuelo, cuidador…
revisa la cartilla.
Pregunta.
Infórmate.
Actualiza lo que falte.
Porque el amor también se demuestra en esas decisiones que casi nadie ve…
pero que lo cambian todo. 🤍