05/02/2026
Cuando gritas no muestras tu carácter, muestras que no sabes manejar la frustración.
Nos enseñaron que gritar es autoridad.
Que levantar la voz es “poner límites”.
Que el niño entiende “porque entiende”.
Pero no.
El grito no educa, intimida.
No forma carácter, genera miedo.
No enseña autocontrol, modela desregulación.
Un adulto que grita no está corrigiendo al niño,
está reaccionando desde su propio desborde emocional.
Y lo más duro de aceptar es esto:
👉 el niño no aprende a regularse con gritos, aprende a callarse, a tensarse o a explotar después.
Si exigimos autocontrol a los niños,
primero tenemos que mostrarlo nosotros.
Educar no es ganar una pelea.
Educar es acompañar incluso cuando estamos frustrados.
Porque el carácter no se demuestra alzando la voz,
se demuestra cuando decides no hacerlo.