20/12/2025
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha encendido las alarmas al confirmar que la gonorrea ya afecta a más de 82 millones de personas anualmente en todo el mundo. Lo que más preocupa a los expertos es la rapidez con la que la bacteria Neisseria gonorrhoeae está mutando, volviéndose resistente a los tratamientos tradicionales, lo que ha impulsado la implementación de nuevas mediciones y fármacos de última generación en este diciembre de 2025.
En respuesta a esta crisis de salud pública, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha aprobado este mes dos antibióticos orales que marcan un cambio de paradigma: Blujepa (gepotidacina) y Nuzolvence (zoliflodacina). Estos medicamentos son los primeros en más de 30 años en ofrecer una alternativa eficaz frente a las cepas multirresistentes, permitiendo tratar la infección sin recurrir a las dolorosas inyecciones de ceftriaxona que antes eran el único recurso efectivo.
Más allá de las nuevas pastillas, el control de la enfermedad se está apoyando en nuevas mediciones epidemiológicas. El Programa Ampliado de Vigilancia de la Resistencia (EGASP) ha detectado que la resistencia a los fármacos de primera línea subió del 0.8% al 5% en apenas dos años. Para contrarrestar esto, las clínicas de Ahora IN están adoptando pruebas de diagnóstico molecular rápido que identifican el perfil de resistencia de la bacteria en cuestión de horas, permitiendo a los médicos recetar el tratamiento exacto y evitar el uso de antibióticos que ya no funcionan.
Las autoridades sanitarias en Estados Unidos subrayan que, aunque estos nuevos tratamientos son un alivio, la prevención sigue siendo la clave. El aumento de casos en el Pacífico Occidental y África, sumado a la movilidad global, exige que los ciudadanos mantengan prácticas de salud seguras y se realicen chequeos frecuentes. La llegada de estas medicinas representa una victoria científica, pero el reto de frenar una bacteria tan adaptable requiere la colaboración de toda la sociedad.